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La imagen fue capturada por Iván Aarón Torres Chon.

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La cargada

Álvaro Bracamonte Sierra.*

En política es frecuente el apoyo incondicional al candidato con más probabilidades de victoria. Este fenómeno que se experimenta en todas las democracias se da incluso entre personajes que normalmente son adversarios del aspirante favorito. En México se llama “cargada”. En el 2012, el fenómeno mediático que encarnó Enrique Peña Nieto (EPN) recibió espontánea o artificialmente apoyos inconcebibles e impensables apenas unos meses antes; casi todos querían subirse al carro del mexiquense, quien concentraba las mayores probabilidades de triunfo en aquel año.

Una cosa parecida está ocurriendo ahora con López Obrador en su tercer intento por convertirse en presidente de la República. Como en el 2012 con EPN, hoy los sondeos de opinión y hasta el simple sentido común ponen al tabasqueño al frente de la carrera rumbo al 2018, y como se observó entonces con Peña, la cargada empieza a fraguarse en torno al “Peje”. Ahí está el reciente espaldarazo proveniente del líder de los perredistas en el Senado, el poblano Miguel Barbosa, que coronó una zaga de deserciones en la representación de ese partido en la Cámara Alta. A Barbosa le habían antecedido el talentoso chiapaneco Zoe Robledo, el no menos inteligente Ríos Peter, de Guerrero, y otros con vuelo político futuro.

Las defecciones partidistas no se limitan al perredismo. Hay empresarios, otrora detractores, que se han sumado al proyecto morenista. Destacan capitanes de grandes corporativos de Monterrey, Puebla y la Ciudad de México quienes se han organizado para apuntalar el proyecto de nación que promueve AMLO. Entre los panistas también hay barruntos de que viejos o nuevos militantes marginados de los órganos de dirección se sumarían a la cargada pro López Obrador. Es probable que Sonora sea sede de uno de los mayores alineamientos de naturaleza azul a los afanes lopezobradoristas.

Donde las deserciones también pudieran ser significativas es en el antes invencible PRI. Los signos de agotamiento del priismo nacional, la mala imagen que carga, producto de los repetidos hechos de corrupción en que han sido pillados gobernantes estatales y altos funcionarios federales, así como la escasa aceptación que registra Peña Nieto, hacen ver no sólo lejano sino casi imposible un escenario que le permita salir airoso en el 2018. Con ese telón de fondo no pocos activos del ex partidazo seguro cavilan acerca del momento más adecuado para dar el salto y volcarse antes que otros a la cargada pejiana.

Habría que recordar que muchos tricolores hicieron ese ejercicio en el 2006 cuando AMLO estuvo a nada de ser presidente. Incluso funcionarios encumbrados de anteriores administraciones expresaron en su oportunidad cierta querencia por el tabasqueña. Si ya lo hicieron una vez, no sería muy traumático hacerlo de nuevo considerando ahora que las posibilidades de victoria del exgobernador de la Ciudad de México parecen más sólidas que hace seis o doce años.

Vale recordar que en Sonora en el 2006 López Obrador obtuvo alrededor de 270 mil votos; en el 2012 una cifra casi similar. En Hermosillo, votaron por él 40 mil en el 2006 y casi 70 mil en la pasada elección. Estas cifras dan cuenta de que en determinado momento la conservadora y a veces apática ciudadanía sonorense es capaz de soltarse y desafiar al sistema votando contra los partidos que conforman el establishment regional.

Debemos estar atentos a los acontecimientos y observar cómo, cuándo y de dónde empezarán a fraguarse nuevos episodios de la cargada, si es que efectivamente se da. El desenlace de los comicios locales de Veracruz, Nayarit, Coahuila y sobre todo del Estado de México será fundamental En caso de que el partido Morena se salga con la victoria automáticamente crecerá la cargada; en un escenario que lo ubique en segundo lugar o eventualmente en tercero, disminuirá sensiblemente y eventualmente se acelerará al final del año en caso de que los sondeos demoscópicos confirmen que mantiene la delantera en las presidenciales. Estaremos atentos porque se prevé que esto se pondrá interesante.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.