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La imagen fue capturada por Esther Padilla

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Bondades de las reglas: Taxis y pescadores

Alvaro Bracamonte Sierra*

Evolucionar o cambiar es una característica intrínseca de las organizaciones sociales. Con frecuencia esa conversión se da en medio de fuertes y duras resistencias. Muchas veces las fuerzas opuestas a la evolución son tan poderosas que terminan imposibilitando el desarrollo. En estos casos un país, una región o una comunidad son condenados a un futuro poco promisorio.

Los intolerantes al cambio se justifican esgrimiendo la idea de que esa metamorfosis en realidad es un retroceso; la incertidumbre derivada de no saber a ciencia cierta si el cambio es correcto o no paraliza las fuerzas productivas y depreda los avances logrados. Es el peor escenario que una sociedad enfrenta: es la anomia que los sociólogos identifican como una situación socialmente decadente. A fin de evitar esa indefinición, la tensión entre quienes quieren el cambio y quienes defienden el estatus quo debe resolverse antes de que las consecuencias sean irreversibles. Ejemplos de esas tensiones existen tanto a nivel global, como nacional y regional. Menciono algunos casos locales.

1. El conflicto entre taxistas y Uber. Como es sabido en Hermosillo y en muchas ciudades del país y del mundo la disputa entre ambos modelos de negocio es encarnizada Las reglas del juego no están suficientemente delineadas ni aceptadas por los interesados. En ese contexto el servicio que ofrece Uber desmerece debido al trato persecutorio que reciben tanto de las autoridades como de los propios taxistas. El arreglo final parece lejos y no es descabellado imaginar mayores roces que afectarán la prestación de ese servicio. Por lo pronto la irrupción de Uber ha traído algunos beneficios para el ciudadano. No se necesita mucho esfuerzo para recordar el pésimo trato que ofrecían los taxistas organizados de Hermosillo. Unidades viejas, interiores en mal estado, asientos rotos y sin aire acondicionado eran la norma, para colmo de la desatención cobraban como si el servicio fuera de primer mundo.

Esta realidad incluso la reconocen los propios dueños de las concesiones: aceptan que vivían privilegiadamente pues con poca inversión obtenían pingües dividendos. Hace unos cuantos años tener la concesión de una placa o más de una se consideraba la gallina de los huevos de oro: garantizaba una vida cómoda. Uber vino a reventar esa inmerecida e injustificada prosperidad, ahora los taxistas empiezan a renovar unidades, mejorar el servicio y por supuesto a racionalizar las tarifas. Desde luego hay excepciones como los del aeropuerto que siguen cobrando cantidades exorbitantes.

2. La problemática de la vaquita marina. Este asunto merece una reflexión especial dada la compleja realidad que se experimenta en el Alto Golfo de California, particularmente en la comunidad del Golfo de Santa Clara, cuyas aguas marinas son el hábitat natural de varias especies ambiental y económicamente importantes. La vaquita es una cuyo riesgo de extinción se conoce de tiempo atrás, por lo menos desde principios de los noventa cuando se estableció que la región sería Reserva Natural Protegida (1993). La intensión de esa decisión consistía en ordenar la pesca depredadora de la totoaba y de la propia vaquita marina. A partir del decreto que fijó el polígono de área protegida, los esfuerzos por inhibir artes de pesca nocivas han sido innumerables y los resultados plausibles. Ahí está como evidencia irrefutable que el número de vaquitas sigue disminuyendo abruptamente. El problema ha sido y es la escasa la vigilancia ambiental dispuesta en la región y la impunidad que disfrutan los pescadores pillados infraganti. El ordenamiento diseñado para la región, es decir las reglas que deberían modular el cambio en la pesca regional, ha fallado: las fuerzas que empujan un cambio conservacionista no han vencido a las fuerzas o intereses que consideran que ese cambio desventajoso ahora y a futuro. El resultado, la anomia referida arriba. Mala noticia para los verdaderos pescadores de la zona quienes verdaderamente viven de ese oficio: el embargo de Estados Unidos a las importaciones de mariscos, especialmente camarón, se cierne sobre el Alto Golfo. Las consecuencias podrían ser devastadoras.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.