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FOTO DE LA SEMANA: “Protesta en NYC”

La imagen fue capturada por Ramiro Antonio López.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El lucrativo negocio de criminalizar a los migrantes

Ramiro Antonio López.*

Las condiciones que enfrentan los migrantes en Estados Unidos son cada día más difíciles debido al sentimiento xenofóbico y racista que se ha generalizado, especialmente desde el triunfo de Donald Trump. Durante su campaña electoral Trump ganó popularidad debido a su promesa de deportar a millones de migrantes indocumentados (entre otras promesas) y al insistir en la necesidad de una política migratoria más dura. En su tercera semana en el gobierno firmó una orden ejecutiva en la cual autorizó la contratación de 10 mil nuevos agentes para reforzar el control migratorio. Así mismo, reactivó y amplió el programa Secure Communities, el cual había sido cancelado por el expresidente Obama en 2014. Este programa autoriza a la policía local para aplicar la ley migratoria y detener a quienes generen sospecha de estar de manera irregular en el país. Aunque en la letra se indica que el programa se enfoca en quienes constituyen un peligro social, lo cierto es que ha afectado a muchos migrantes que no han cometido ningún delito grave.

La dura política migratoria actual tiene su base en leyes draconianas que fueron aprobadas en la década de los noventas, las cuales expandieron el concepto de “criminal” y “felonía agravada” para hacerlos aplicables a delitos que hasta entonces constituían un delito menor. En 1996 el Congreso estadounidense aprobó la Ley Antiterrorista y de pena de muerte (Antiterrorism and Effective Death Penalty Act) y la Ley de Reforma de la inmigración ilegal y responsabilidad  del inmigrante  (Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Act), que sentaron los fundamentos legales para que los no ciudadanos puedan ser deportados por delitos que antes constituían delitos menores y que han sido reclasificados como delitos graves. Así mismo, se ha aumentado el número de causas por las que un inmigrante puede ser detenido y deportado al término de su sentencia en la cárcel.

Bajo los nuevos lineamientos legales es muy fácil que hasta un error de trafico lleve a un migrante a ser detenido y puesto en la cárcel para luego ser deportado. Además, estos cambios legales tienen un carácter retroactivo, de tal manera que son aplicables a los delitos cometidos antes de la aprobación de estas leyes.

Estas leyes punitivas han conducido a un aumento del número de migrantes detenidos y encarcelados. Durante las últimas dos décadas, el sistema de “detención migratoria” ha crecido exponencialmente de poco menos de 7 500 camas en 1995 a 34 mil designadas por ley en 2014. De 2001 a 2012 el número promedio de detenidos diariamente se incrementó en un 50 por ciento pasando de 20 429 a 32 953, y mientras que en 2004 el gobierno pagó 80 dólares diarios por cada migrante detenido, para 2012 el costo aumentó a 113 dólares al día. Esto nos da una idea del enorme negocio envuelto en la criminalización y detención de los migrantes.

Las dos principales corporaciones que se han beneficiado de estas políticas migratorias punitivas y con el encarcelamiento de migrantes son Correction Corporations of America (CCA) y GEO Group.  Ambas compañías han visto aumentar al doble su ingreso desde el 2005 y han gastado millones de dólares cabildeando en el Congreso para la aprobación de leyes que beneficien sus intereses económicos. Otros beneficiados son los jueces, abogados y compañías subcontratadas para servicios de seguridad, alimentación y servicio médico.

Estas políticas no solo tienen un enorme costo económico, sino que además tienen un costo humano difícil de calcular al considerar el sufrimiento que causan a los detenidos y el impacto que causan al separar a las familias.  Aunque parezca un poco cínico, tal parece que el mayor incentivo para estas medidas punitivas no es la búsqueda de la seguridad nacional y el control migratorio sino la obtención de grandes ganancias económicas a costa de los migrantes, quienes han llegado a ser un producto, mercancía que tiene un valor de cambio, para el sistema económico capitalista.

*Estudiante del programa de doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.