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La mitad de la fuerza de trabajo en México es de mujeres: Ortiz Magallón.

A pesar de que las mujeres han pasado a ocupar alrededor del 50% de la fuerza de trabajo, se presenta todavía desigualdad, violencia y violación de sus derechos humanos en el ámbito laboral, aseguró Rosario Ortiz Magallón.

La integrante de la Red de Mujeres Sindicalistas comentó que la presencia de mujeres en el trabajo pasó a ser permanente, y su salario, de ser un apoyo al ingreso familiar, a ser el único estable,  convirtiéndolas en las principales proveedoras de un número importante de hogares.

“Esto trajo cambios en los roles tradicionales asignados a hombres y mujeres, trastocando las relaciones y jerarquías de la familia tradicional. Sin embargo, no se tradujo en independencia y desarrollo profesional, sino que generó desigualdades, discriminación, violencia y exclusión social, porque su ingreso al ámbito del trabajo no produjo los cambios necesarios en las pautas culturales de la sociedad”, dijo.

Ortiz Magallón describió que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce la desigualdad que las mujeres viven en los mercados de trabajo, como las diferencias salariales entre hombres y mujeres por el mismo empleo; que ellas participan más en servicios y menos en la industria; que se les ubica en puestos de trabajo con menor productividad y calificación laboral; con poco acceso a la seguridad social por el tipo de contratación, y que enfrentan medidas discriminatorias como requisitos para contratación.

Para justificar la precariedad laboral en que se encuentran las trabajadoras se acude a racionalizaciones de carga ideológica conservadora diciendo que las formas de contratación, como tiempos parciales, trabajo a domicilio, la media jornada, entre otras, les permitirá seguir atendiendo sus responsabilidades en el hogar.

“El trasfondo de estas facilidades es profundizar la depreciación de los salarios, de las condiciones de trabajo y de los derechos humanos laborales. Trasladan la desvaloración del trabajo de las mujeres como fundamento para generalizarlo a todas las relaciones de trabajo”, expresó.

La especialista en temas de violencia laboral agregó que es importante reconocer que en el ámbito laboral se ha logrado posicionar el tema de los derechos de las trabajadoras tanto en la agenda de los sindicatos como en la agenda legislativa, sin embargo, esto no ha sido suficiente.

Añadió que se requieren nuevos enfoques, un lenguaje incluyente, que nombre y visibilice a las mujeres, y la construcción de un nuevo derecho laboral con  orientación y perspectiva democrática, histórica y equitativa.

La situación de las trabajadoras en México refleja de manera contundente, según el informe de la OIT, la feminización del trabajo, que tiene aquí su expresión más cruda por ser un país en desarrollo.

“Si logramos conceptualizar la reforma laboral reconociendo los derechos de hombres y mujeres trabajadores, estaremos dando un paso en la construcción de una relación de trabajo democrática e incluyente”, finalizó.