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Patrimonio biocultural: saberes del monte en el río Mayo

Jesús Armando Haro.*

El concepto de patrimonio biocultural parte de reconocer la estrecha relación que tenemos las personas con el territorio y, en el caso de los pueblos indígenas, de considerar la relevancia recíproca que mantienen sus formas de vida con los recursos naturales y también de advertir su importante contribución a la conservación de la biodiversidad y mitigación del cambio climático, como se ha destacado en numerosas investigaciones para el caso mexicano.

La noción de Patrimonio Biocultural Indígena refiere a un sistema biocultural complejo, simbiótico e interdependiente, que abarca recursos biológicos, que van desde lo micro, como el patrimonio genético, a los paisajes; y los bienes culturales, referidos a tradiciones y prácticas ancestrales, que incluyen el manejo del ecosistema de manera sustentable, de fuentes de agua, bosques, suelos, minerales, alimentos, medicinas, semillas y fauna. Se fundamenta en la custodia y gestión de un territorio, y se caracteriza por una relación de armonía y reciprocidad con el entorno, respeto a la biodiversidad, pautas de heterogeneidad productiva, cosmología animista, continuidad y enfoque biocultural, como sucede en la cuenca media del río Mayo, donde viven los guarijíos, donde se alberga el “bosque secreto” de Sonora. Aquí concurre la selva baja caducifolia más septentrional del continente americano, con la flora y fauna que existen también en la costa desértica y en el bosque de pino y encino, en matrimonio con especies características del trópico. Este ecosistema increíblemente rico está amenazado por la construcción de la presa Los Pilares y por las compañías mineras que pululan ahora por todo nuestro estado, con plena venia gubernamental.

Desde abril de 2016, como parte del proyecto “Defensa de los derechos territoriales del pueblo guarijío de Sonora: fortalecimiento de capacidades locales de gestión para el control y manejo de la cuenca media del río Mayo” estamos conduciendo desde El Colegio de Sonora, Foro para el Desarrollo Sustentable A.C. y Red Kabueruma, con el apoyo de la tribu Guarijío y otras instancias y colaboradores independientes, el Concurso “Saberes del Monte” in memoriam José Ruelas Ciriaco y Howard Scott Gentry.

Pretendemos consolidar una tarea de concientización, difusión y manejo sostenible de los recursos botánicos que existen en la región guarijía de Sonora, a través de diversas actividades, como las carpetas botánicas, donde cada participante elige una planta del río Mayo para dibujarla, disecarla, escribir sobre ella y especialmente investigarla, con la ayuda de otras personas de la comunidad y también de un compendio botánico que resume lo ya escrito sobre esta especie vegetal. Talleres sobre el monte, caminatas, señalamiento de “arbolitos”, adivinanzas, sesiones de dibujo y videos, han sido otras de las estrategias empleadas que han atraído una intensa participación en siete diferentes comunidades guarijías. El eje de este trabajo no es solamente recuperar conocimientos tradicionales, sino fundamentalmente entablar un diálogo de saberes, capaz de desarrollar nuevos conocimientos. A través de  trabajos de investigación, documentación e ilustración sobre aproximadamente 250 plantas del río Mayo que actualmente se encuentran en proceso de elaboración por participantes de las comunidades, con el plan de culminar en el próximo mes de mayo de 2017.

En la actualidad el patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México se encuentra amenazado por las recientes reformas estructurales, así como por el deterioro social, económico, político, cultural y ecológico del país, que se suma a una política de rezago y exclusión social, discriminación, marginación, explotación, injusticia y, especialmente, la falta de reconocimiento de sus derechos colectivos y territoriales, a pesar de ciertos avances en materia de derechos lingüísticos y culturales. Como consecuencia de lo anterior, se han activado numerosas formas de lucha y resistencia, que involucran a decenas y cientos de pueblos originarios, organizaciones campesinas y urbanas, afectados ambientales, usuarios del agua y de la energía eléctrica, sindicatos, universidades, maestros, jóvenes, ecologistas, comunidades eclesiales de base y organismos de derechos humanos. Ante este panorama, la activación de la participación de los pueblos tiene en el diálogo de saberes un importante papel a jugar.

*Profesor investigador del Centro de Estudios en Salud y Sociedad en El Colegio de Sonora. aharo@colson.edu.mx