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FOTO DE LA SEMANA: “Baño matinal”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro. (Bretaña francesa, 2006)

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El limbo de los yaquis

“Nicolás Pineda.*

Hace unos meses visité los pueblos yaquis de Guásimas, Belem y Pótam para observar cómo eran los servicios de agua potable y alcantarillado en las casas yoremes. Lo que vi es precariedad, mal servicio y mucha marginación. Las casas no reciben el agua por medio de grifos o “llaves”, sino a través de mangueras que llevan el agua con muy baja presión, al grado de que tienen que cavar hoyos en el suelo para bajar la manguera y que salga un chorrito para llenar paulatinamente cubetas y botes. Es un trabajo que realizan calladamente las mujeres y al que los hombres no ponen mayor atención. El drenaje es inexistente y lo que hay son letrinas “de cajón”. Pótam tiene 5800 habitantes y Guásimas 1600; son más grandes que muchos municipios y sin embargo, sus servicios públicos son de mala calidad.

Buscando una explicación, encontré que esta situación es resultado un “limbo de autoridad”; viven entre dos formas de gobierno y ninguna funciona cabalmente. Trataré de explicarme.

El gobierno formal

El territorio y los pueblos yaquis están divididos entre tres municipios: Guaymas, Cajeme y Bácum. A ellos les tocaría formalmente prestar los servicios municipales (policía, basura, agua, etc.).

Al organismo de agua de Guaymas (la CEA) le toca formalmente prestar el servicio en Vícam Switch, Vícam Pueblo, Pótam, Guásimas y otras localidades menores, pero solo hay servicio de agua en el centro de Vícam, donde viven los yoris. Hay una oficina de recaudación, pero pocos usuarios pagan el servicio. En las otras poblaciones no hay agua entubada ni drenaje. En Pótam y en Guásimas hay pozos, bombas y mangueras. Los tanques elevados se han averiado y permanecen sin arreglar; uno está incluso tirado en el suelo. La gente perfora indiscriminadamente las líneas para conectar mangueras y el resultado es que no hay presión.

Las autoridades estatales han emprendido diversas inversiones, pero no han funcionado. Por ejemplo, el drenaje se ha azolvado y se volvió inoperante. Las constructoras solo han llegado a hacer la obra, pero no ha habido un programa para reunirse con la gente y trabajar junto con ellos a fin de que el servicio funcione de manera satisfactoria y lo sientan propio. Periódicamente la CEA o el municipio tienen que apoyarlos para comprar nuevas bombas (porque alguna se la robaron) o a pagar la energía eléctrica, pero solo intervienen en estas emergencias.

La autoridad tradicional

El gran anhelo de los yaquis es ser autónomos en sus ocho pueblos y su territorio. Ésta es una autonomía que les niega y no les reconoce el Estado mexicano.

Sin embargo, la población yoreme local reconoce principalmente a las autoridades tradicionales como sus autoridades. Por eso rechazan los servicios que debiera prestarles el Municipio de Guaymas. No se cuenta con policías, bulevares, plazas, ni pavimentación porque la población local no ve con buenos ojos que el gobierno municipal intervenga.

Por su parte, las autoridades tradicionales yaquis, que debieran encargarse de manera supletoria de los servicios municipales, tienen como su principal función cumplir las tradiciones, principalmente la cuaresma y las fiestas religiosas. Su atención está puesta en estas obligaciones y el servicio de agua es algo secundario. Nombran encargados honoríficos del pozo, pero éstos no cuentan con recursos para pagar la energía y tienen que andar haciendo colectas.

De esta manera, el servicio de agua de los pueblos yaquis está en el limbo; ni lo atienden las autoridades municipales o estatales, ni lo atienden las autoridades tradicionales. La población yoreme se sacrifica en aras de la autonomía y la tradición.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.