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FOTO DE LA SEMANA: “Baño matinal”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro. (Bretaña francesa, 2006)

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La culpa es de los tacos

Zulema Trejo Contreras.*

La mayoría de los hermosillenses conoce la ubicación del bulevar Morelos y seguramente tienen una idea de lo que hay a uno y otro lado del mismo. Entre las construcciones a ambos lados destaca el edificio del ISSSTE y justo cruzando un puente se encuentra una taquería, que no sé si por su ubicación estratégica o la delicia de sus tacos atrae cada mañana a las personas que están en el ISSSTE. Sin embargo, la atracción que ejercen los tacos es fatal, pues quienes acuden atraídos por el aroma u obligados por el hambre deben cruzar el bulevar justo en el lugar donde inicia la subida al puente.

La temeridad de cruzar el Morelos al inicio del puente entre las siete y nueve de la mañana es un intento involuntario de suicidio, pues lo carros circulan por la arteria a velocidades por encima de los 60km por hora, y la gente que va a los tacos tiene que “aventarse” a cruzar a toda la velocidad en el lapso de segundos entre el rojo y el verde del semáforo que está entre Aburto y Morelos. Generalmente ese tiempo no alcanza para el cruce, por lo que la más de las veces los peatones tienen que refugiarse en la estrecha zona delimitada por líneas amarillas que marcan la división entre la subida al puente y la continuación del tráfico por debajo de él.

El éxito en el cruce es recompensado cuando las personas llegan corriendo hasta la taquería. Una vez satisfecho al apetito, hay que cruzar de nuevo y ganar en esta ocasión, si sobreviven al cruce, la mayor recompensa de todas: la vida. La historia anterior me da pie para comentar que si en Hermosillo los automóviles violan una y otra vez las reglas de tránsito, los peatones están doblemente expuestos al peligro de un accidente porque no sólo ignoran las reglas que pueden salvarles la vida, sino porque carecen de control sobre los automovilistas y por su conducta suicida.

Cuestión aparte es el hecho de que los puentes peatonales brillan más por su ausencia que por su presencia. Las banquetas en muchas ocasiones sirven más de estacionamiento que de lugar para el tránsito peatonal; también sirven de zona comercial y los transeúntes se ven obligados a transitar por la calle. Por si lo anterior fuera poco, la construcción de inmuebles, los arreglos que hacen la Comisión de agua, la de electricidad y la pavimentación en curso también toman los espacios peatonales. Sin duda el trabajo necesita hacerse, pero también es cierto que deberían tomarse las precauciones para que peatones y arreglos convivan sin obstaculizarse los unos a los otros.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.