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FOTO DE LA SEMANA: “Baño matinal”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro. (Bretaña francesa, 2006)

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La marcha de la economía

 

Alvaro Bracamonte Sierra.*

En vísperas de la negociación del TLC las noticias económicas dan de qué hablar en el país. En especial dos: el incremento de la inflación y la imparable subida de la tasa de interés. Como se sabe, ambos indicadores dan cuenta del estado de salud de la economía y de alguna forma perfilan su desempeño futuro. La inflación anualizada en la primera quincena de mayo ha sido la más alta en los últimos ocho años: casi 6.2 por ciento. La tasa de interés se ubicó el viernes 23 de junio en 7 por ciento, después de que el Banco de México la incrementó en 25 puntos base. De prolongarse esa medida, el desempeño del PIB y la evolución de la inversión podrían verse frenados seriamente. Una desaceleración inhibiría la creación de empleos y consecuentemente la expansión del mercado interno, que había sido considerado una buena alternativa frente a una eventual, aunque improbable, eliminación del acuerdo de libre comercio.

La inflación acelerada es herencia del gasolinazo de inicios de año. Es bien sabido que el energético constituye un insumo necesario en prácticamente todas las cadenas productivas y su incremento fue pretexto para ajustar los precios de la mayoría de los bienes y servicios. Baste un ejemplo sencillo y cotidiano: adquiero frecuentemente pastelillos orgánicos en una pequeña panadería del centro de Hermosillo; antes del gasolinazo cada pieza costaba 10 pesos, e inmediatamente después la subieron a 12. Pregunté la causa del incremento: las materias primas aumentaron por el gasolinazo, fue la respuesta. Ni hablar. La espiral inflacionaria también se liga al aumento estacional y a veces estructural del precio de algunas frutas y legumbres; en particular llama la atención el caso del aguacate, que si bien nos va, podemos encontrarlo en oferta a 70 u 80 pesos el kilo. El incremento acelerado de los precios desordena los equilibrios micro y macroeconómicos.

Así ocurrió con el nuevo salario mínimo acordado en diciembre pasado, que quedó pulverizado con la galopante inflación que hoy se enfrenta. Quizá por ello hasta el propio secretario del Trabajo de la administración federal ha sugerido, siendo que antes se oponía, que es urgente revisar los salarios a propósito del efecto negativo que sobre ellos ha tenido la desbordada inflación. Lo curioso del asunto es que el gasolinazo se justificó argumentando la necesidad de homologarse al estándar internacional: aumentó por la fuerte depreciación del peso a finales del 2016 y principios del 2017 cuando la paridad alcanzó casi los 22 pesos. Hoy el billete verde se intercambia en un promedio de 17.50 pesos, esto es, alrededor de un 20 por ciento menos, y, sin embargo, el precio de la gasolina sigue alto cuando claramente debería ser menor. La súbita apreciación del peso nos ha tomado por sorpresa. Son muchas las razones que explican la paridad actual, que a simple vista no está vinculada a un comportamiento macroeconómico correcto sino más bien a un debilitamiento generalizado del dólar.

La depreciación que sufre el dólar en el mercado cambiario internacional, se afirma, está estrechamente relacionada con la meta de fortalecer la competitividad de los productos de exportación norteamericanos: recordemos que el déficit comercial de ese país se acentúa conforme el dólar se aprecia. Qué bien que así sea, pero qué mal que esta coyuntura favorable en materia cambiaria no cristalice en beneficios directos como sería la reducción en el precio de la gasolina que se vende en México y automáticamente en los precios de los insumos de la cadena de valor de las mercancías que se consumen en territorio nacional. En resumen, la economía experimenta luces y sombras: algunas variables muestran una evolución favorable y otras no tanto. Pese a ello, el crecimiento económico muestra consistencia no obstante un entorno internacional adverso y una política monetaria y fiscal restrictivas. Influirá la marcha de la economía en las elecciones del 2018, esta discusión la abordaremos en próxima colaboración.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.