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    Gobiernos abiertos. Elementos para una política pública: del concepto a su implementación

FOTO DE LA SEMANA: “Baño matinal”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro. (Bretaña francesa, 2006)

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Radiografía de los delitos en México y Sonora

Carlos Germán Palafox Moyers.*

 El objetivo de este breve documento es analizar los diversos factores y las múltiples causas que están originando el grave fenómeno de violencia e inseguridad que está afectando la sana convivencia en nuestra región. Además, se pretende analizar la evolución y la tendencia que presenta la incidencia delictiva, especialmente los delitos de alto impacto y aquellos que afectan el patrimonio y los ingresos de las familias, y los de impacto social en el contexto nacional, así como en la frontera norte y en el estado de Sonora. Este primer acercamiento a los indicadores muestra que estamos transitando, de manera acelerada, de una sociedad de convivencia sana y pacífica a una de violencia e inseguridad donde la constante es el temor y el miedo a sufrir una agresión.

El primer Informe Regional de Desarrollo Humano 2015 sobre seguridad ciudadana, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), destaca que los latinoamericanos tienen miedo. El temor principal no es –como podría creerse– a los avances del narcotráfico o a los crímenes de alto impacto vinculados con el tráfico de drogas, sino a los delitos cotidianos como los asaltos en las calles, el robo de casas y negocios, el pandillerismo, la violencia en contra de niños, niñas y mujeres, así como la violencia ejercida por la policía e instituciones de gobierno.

El diagnóstico señala que “para los latinoamericanos la inquietud o la preocupación fundamental es la seguridad ciudadana más que el empleo o la cuestión económica”. En sus propuestas sobresalen que la problemática de la inseguridad y la violencia es un fenómeno multifuncional y multicausal que requiere no una sino diversas acciones, alejándose de la premisa de que el problema central y único es el del narcotráfico.

El informe de la ONU hace énfasis en la participación ciudadana como eje, que permita ir evaluando el trabajo que realiza el gobierno, especialmente que los recursos públicos sean, además de bien programados, transparentes y eficientes en su aplicación. Que las propuestas de la sociedad civil sobre este fenómeno se integren y que se diseñen políticas públicas de mediano y largo alcance.

Por ello, lo importante es resaltar los factores de riesgo que se convierten a su vez en factores de propensión a la violencia y la criminalidad en un territorio específico, así como los factores de contención de la violencia y criminalidad. En este apartado señalaremos los factores de riesgo y la radiografía del crimen a nivel nacional, de la frontera norte y el estado de Sonora. Los factores de riesgo se pueden clasificar de acuerdo a las siguientes variables:

Las variables socioeconómicas de mayor relevancia son la pobreza, la marginación y la infraestructura física precaria. Las variables que inciden directamente en la proporción de la criminalidad y en los niveles de violencia son prácticamente la violencia intrafamiliar, las pandillas, la delincuencia organizada, las armas, las drogas y el consumo de alcohol. Finalmente, las variables vinculadas con el ambiente institucional y de organización social son la presencia precaria de la autoridad, los bajos niveles de organización comunitaria y de cohesión social, la ausencia de la cultura de la legalidad y el ambiente de impunidad. Así, el nuevo modelo de seguridad planteado por las Naciones Unidas debe incluir todas las variables que generan la violencia y la inseguridad, tales como: la atención a jóvenes con escasas oportunidades, la violencia intrafamiliar, el programa de adicciones, la construcción de espacios comunitarios, los programas especiales sobre la violencia de niños y mujeres, el fortalecimiento y cohesión social y comunitaria, las acciones para fomentar la cultura de la legalidad y la procuración de justicia.

Homicidio doloso

Uno de los mayores indicadores que se utilizan para medir cómo está la violencia en los países es la tasa de homicidios. El Centro de Investigación de Crimen Organizado Internacional InSigh Crime (2016) menciona los diez países con la tasa de homicidios más alta de toda la región de Latino América y el Caribe: El Salvador, Venezuela, Honduras, Jamaica, Guatemala, Brasil, Colombia, Puerto Rico, México y República Dominicana.

En México se reconoce de manera oficial por primera vez que hay un repunte de la violencia en lo que va de 2017: Entre el primer cuatrimestre del 2016 y el mismo periodo del 2017 se incrementó a escala nacional la problemática de crímenes al pasar de 5 980 a 7 729 homicidios en el mes de abril, lo que representó una variación anual de 29.91 por ciento.

En cambio, en la frontera norte la variación anual fue de 60.2 por ciento, lo que representa casi el doble de la cifra nacional.

 

Noroeste

En esta región sobresale el estado de Baja California Sur, que presentó una tasa de variación anual de 433 por ciento, ya que pasó de 27 homicidios en el primer cuatrimestre del 2016 a 144 homicidios en el mismo período de 2017, seguida de Baja California que registró una variación de 71 por ciento; Chihuahua de 58 por ciento, Sinaloa 40.91 y Sonora con una tasa de 20 por ciento, que está por debajo del nivel nacional y de la frontera norte. De acuerdo a la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Sonora se ubica en la posición 11 entre los estados con mayor incidencia de homicidios dolosos en este 2017, cuatro posiciones debajo de lo que se tenía en el 2014 (posición 7).

 

Región Noroeste

Entidad

Enero-abril 2016

Enero-abril 2017

Variación %

Baja California Sur

27

144

433.33

Baja California

325

556

71.08

Chihuahua

306

484

58.17

Sinaloa

330

465

40.91

Sonora

178

219

23.03

Total Regional

1166

1868

60.20

 

Otra dimensión para ver el problema es mediante la tasa de homicidios dolosos por cada diez mil habitantes, indicador que permite homogenizar los estados con diferente población. Para contextualizar mejor la información utilizaremos el año 2016 como referencia: a nivel nacional la tasa fue de 17.03 por cada diez mil habitantes; en Sonora fue de 19.8 (Hermosillo de 13.40 y Cajeme de 34.40). En este último municipio se han presentado las siguientes tasas: año 2014 de 33.90 por ciento, para disminuir un poco en 2015 al presentar una tasa de 24.12 por ciento. El municipio de Cajeme presenta tasas de homicidios muy elevadas. En 2016 el estado con mayor tasa de homicidios dolosos fue Colima, con 81,50,  y el estado con menor fue Yucatán con 2.33 homicidios por diez mil habitantes.

Por otra parte, la tasa de homicidios en el primer cuatrimestre  del presente año a nivel nacional fue de 6.26 por ciento. En cambio, en Sonora la tasa fue de 7.27 por ciento (Hermosillo con una tasa de 13.4 por ciento y nuevamente el municipio de Cajeme con una tasa de 17.3 por ciento, cuya tendencia parece ser la del año 2016). El tema adquiere mayor relevancia cuando se analizan las principales causas, edades, nivel socioeconómico, nivel escolar y demás variables que nos permiten diseñar políticas públicas.

*Egresado del programa de maestría de El Colegio de Sonora.Docente e Investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCCSES).