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FOTO DE LA SEMANA: “Sin título”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro Navarrete.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Lluvias y socavones locales

Alvaro Bracamonte Sierra*

Muy bonitos estuvieron los aguaceros de la semana pasada. De verdad que pocas veces se presenta la oportunidad de apreciar precipitaciones tan copiosas. Será el cambio climático o será otra cosa, lo cierto es que ese tipo de tormentas parece adquirir carta de residencia local. Por supuesto que la rutina urbana se ve afectada por los chubascos que ponen a prueba la carpeta asfáltica, el drenaje pluvial y también la funcionalidad de los colectores que conducen las aguas negras. La pregunta surge inevitablemente ¿cómo le ha ido a esa infraestructura en Hermosillo con tanta lluvia?

Es conocido que la capital sonorense no cuenta con un drenaje pluvial eficiente o más bien carece de él. Esta falta queda exhibida justo cuando la precipitación sobrepasa el nivel promedio como ha sucedido recientemente. Las calles se vuelven verdaderos ríos y los rápidos se tornan por momentos peligrosos en algunos cruces; en varios tramos el agua inundó casas, negocios, y decenas de carros quedaron descompuestos. Pudimos observar escenas de autos varados, hombres y mujeres con calzado en mano atravesando por las esquinas, niños jugando y algunos hasta surfeando luego de las abundantes precipitaciones.

Al margen de lo lúdico que pudieran resultar para algunos las crecidas en las calles hermosillenses, preocupan los daños en la infraestructura, que evidentemente no está construida para resistir aguaceros extraordinarios; de hecho, la sobrecarga de la red que conduce las aguas negras eleva el riesgo de que se colapse y por lo tanto surjan los temibles socavones. Es lo que ha sucedido en el colector que pasa por el Colosio a la altura del Solidaridad y el bulevar Quintero Arce. En ese trecho, no una sino varias veces el pavimento se ha abierto dejando profundas grietas que ponen en peligro la seguridad de los transeúntes. Por fortuna no ha ocurrido en esta temporada, pero eso no significa que pueda descartarse. Es una posibilidad latente, especialmente si se consideran las inversiones que planean las autoridades de Sidur para atender la oposición de los vecinos a la construcción de un hospital en esa zona. Los funcionarios han prometido reponer totalmente la tubería con el objeto de evitar futuros socavones.

La carpeta asfáltica es donde más se evidencian los fenómenos meteorológicos y es más claro si lo vemos por partes: 1. Dado el notable avance del recarpeteo de las principales arterias de Hermosillo, los aguaceros se toparon con un pavimento nuevo que debió resistir el paso del agua; esto, claro está, si los trabajos fueron hechos con materiales de calidad. 2. Otro es el caso de las calles con pavimento viejo que, dicho sea de paso, representan la mayor parte del área asfaltada que de por sí antes de la temporada de lluvias exhibía ya los estragos del tiempo. 3. Mención aparte merecen las innumerables colonias de la periferia, donde aún hay muchas avenidas y callejones sin pavimento —son de tierra, pues.

Sobra decir que esta problemática no tiene soluciones fáciles. Sin embargo, y a riesgo de equivocarnos, podríamos decir que las vías recarpeteadas han pasado la prueba de las torrenciales lluvias: salvo algunos baches (unos más profundos que otros), se mantienen en buen estado. Pero no se puede decir lo mismo de los pavimentos viejos donde las lluvias han vuelto prácticamente intransitables las calles. Para documentar esta situación basta revisar el seguimiento que hace El Imparcial en la sección de malas prácticas ciudadanas (Infraganti). Remontar el rezago requeriría mucho dinero y ciertamente más de tres años de ininterrumpida voluntad política.

Lo mismo se diría sobre las calles de tierra que sobran en zonas alejadas y vulnerables de la ciudad. El problema constituye una asignatura pendiente de muchos años: alcaldes van y alcaldes vienen y la pavimentación en esos barrios se deja para mejor ocasión. La calidad de vida en la ciudad crecería si sólo se cumpliera esa tarea.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.