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FOTO DE LA SEMANA: “Sin título”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro Navarrete.

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Radiografía de los delitos en México y Sonora, III parte. Robo a casa habitación

 C. Germán Palafox Moyers*

El robo a casa habitación constituye una de las estadísticas más relevantes en cuanto a la calificación de los municipios para ser catalogados como seguros o inseguros. En México, en promedio en un año, uno de cada 43 hogares es víctima de robo en su vivienda.

El robo a casa habitación es un delito que debe analizarse a profundidad por su trascendencia, ya que afecta a todos los estratos sociales y, además, este delito no solamente causa daños patrimoniales sino que se presentan afectaciones psicológicas, pues se crea una sensación de paranoia, de inseguridad, debido a que se alteró el lugar de descanso y esparcimiento.

En muchos de los casos, la comisión de este tipo de delitos (ladrones) está asociada posiblemente a una necesidad de ingresos para la alimentación, por adicción a las drogas o alcohol, por la oportunidad que se presenta o bien por profesionales del delito.

Por otra parte, aunque es uno de los delitos de mayor impacto social, el robo a casa habitación se denuncia muy poco. Esta falta de denuncia se puede explicar, entre algunas otras causas, por la corrupción e impunidad, porque no hay credibilidad en las instituciones, porque se piensa que los expedientes dormirán el sueño de los justos en las dependencias correspondientes.

Además, una de las características que distingue a los robos de esta índole es que una vez que un hogar es asaltado, la probabilidad de que vuelva a serlo se multiplica.

En las estadísticas oficiales es usual que se distinga entre los robos violentos a hogares y los robos no violentos. Los primeros, que son los que menos se denuncian, son aquellos en los que los habitantes del hogar estaban ahí cuando ocurrió el robo. Los robos no violentos suceden, obviamente, cuando la casa se encuentra sin gente.

La distinción es importante porque no es el mismo tipo de ladrón el que comete uno y otro. Los que se inclinan por los robos no violentos suelen estudiar el hogar que van a robar por dos o tres días para conocer qué rutina siguen sus moradores y saber cuándo están y cuándo no. Normalmente los ladrones no violentos aprovechan sobre todo dos días, los lunes y los domingos, para cometer sus asaltos. Los ladrones violentos se interesan sobre todo por el valor de los bienes que puedan encontrar en la casa que piensan asaltar, y si la estudian es para saber si el botín que obtendrán es jugoso o no. Que haya gente o no, les preocupa muy poco.

Desde el punto de vista económico, la teoría de las oportunidades del crimen supone que los ladrones y las víctimas potenciales son individuos racionales que toman sus decisiones siguiendo procesos de optimización. De tal manera que los criminales conocen la probabilidad de ser detenido, tienen cuantificados los costos asociados a delinquir (el castigo que enfrentarán si los capturan) y quizá conocen el beneficio neto que obtendrán al cometer un delito.

Por su parte, las posibles víctimas saben los costos que enfrentarán si son víctimas (pérdida de bienes) y gastan en medidas de seguridad para protegerse del crimen.

Bajo esta teoría, los criminales buscan objetivos potenciales que les generen mayor beneficio neto, y tienden a elegir a quienes son más fáciles de victimizar, donde la ganancia que obtendrán sea mayor que el castigo que enfrentarán.

En el caso de las víctimas, se asume que tratan de exponerse menos al crimen vía tres tipos de acciones: las que dificultan que se cometa el delito, las que incrementan la idea de que un criminal será arrestado y castigado, y otras para minimizar la pérdida económica si el delito ocurre.

Durante 2015 los robos en casa habitación provocaron pérdidas económicas por 226 700 millones de pesos, unos 5 861 pesos por persona afectada por este delito, el cual se incrementa en periodos vacacionales como el verano.

En verano de 2016 se registraron 2.5 millones de robos en México, de los cuales 84 por ciento fueron a propiedades donde no había nadie y 16 por ciento donde estuvo presente la víctima. Esto, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). Además, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), las pérdidas que los robos en viviendas representan 1.27 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

A nivel nacional, en el periodo enero-abril del 2016 se presentaron 27 044 robos a casa habitación. Para el mismo periodo de 2017, la cifra alcanzó 27 684, lo que representó una tasa de crecimiento anual de 2.36 por ciento.

En la frontera noroeste la situación mejoró, ya que en el primer cuatrimestre del 2016 se presentaron 7 372 robos, y para el mismo periodo de 2017, la cantidad fue de 5 585 delitos, lo que representó una tasa negativa de crecimiento de 24.24 por ciento.

Baja California Sur presentó la mayor tasa de crecimiento anual (12.17 por ciento) con 838 robos en el 2016 y 940 para el 2017; le sigue Chihuahua con una tasa 0.88 por ciento, es decir, sin variación en un año; el tercer lugar lo ocupa Sinaloa con una tasa negativa del 23 por ciento, le sigue Baja California con una tasa negativa de 25 por ciento y Sonora con la menor tasa negativa de 69 por ciento.

En el estado de Sonora, en el primer cuatrimestre del 2016, se presentaron 1 067 robos a casa habitación, y para el mismo periodo de 2017, la cifra fue de 323 robos, lo que representó una caída de la tasa anual del 69 por ciento. El municipio de Hermosillo en el primer cuatrimestre del 2016 presentó 757 robos de casa habitación y para el mismo periodo del 2017 fueron 164 robos, lo que representó una tasa anual negativa de 78 por ciento. En Cajeme, en el primer periodo de 2016 se presentaron 53 robos, y para el 2017 la cifra fue de 38 robos, lo que representó una tasa negativa de 28 por ciento. Muy alejadas las cifras de junio y julio del 2016 donde se presentaron 84 y 73 robos a casa habitación en un solo mes en Cajeme.

En la próxima entrega se analizará la violencia intrafamiliar, el grave problema de las adicciones  y los diversos programas que está aplicando el Gobierno estatal en conjunto con la sociedad civil para enfrentar el fenómeno de la violencia y la inseguridad y tratar de reducir los indicadores.

*Egresado de la maestría de El Colegio de Sonora. Docente e investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y consejero del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCCSES).