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FOTO DE LA SEMANA: “Sin título”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro Navarrete.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Se incrementa la persecución de los migrantes

Ramiro Antonio López*

En un informe del 13 de julio, el DHS (Department of Homeland Security) dio conocer que nuevamente estaría juzgando penalmente a quienes sean detenidos ingresando por primera vez a los Estados Unidos sin documentos, infracción que hasta hace pocos años constituía una ofensa administrativa cuyo castigo era la deportación. El procedimiento cambió desde el 2005, cuando se instrumentó la iniciativa Operation Streamline (OSL), a la cual acuden algunos sectores fronterizos de Texas y Arizona. En el caso del sector fronterizo de Tucson, la iniciativa se implementó en enero del 2008. Todos los días hábiles, un promedio de 75 migrantes, con cadenas en pies y manos, son presentados en la Corte para ser juzgados por violación al Capítulo 8, Sección 1325 del Código de los Estados Unidos, la cual constituye un delito menor castigable hasta con seis meses de cárcel; dos o más violaciones constituyen un delito grave y el castigo puede ser de hasta dos años de cárcel, o más, si hay otros cargos criminales previos.

Aunque inicialmente se perseguía en OSL a todos los migrantes detenidos sin documentos, la falta de recursos económicos, así como los reclamos por parte de diversas organizaciones obligaron a que solo se llevara a juicio a quienes eran reincidentes. Sin embargo, el número cada vez menor de migrantes detenidos tratando de cruzar ha liberado espacio en las cárceles, así como en las cortes, de tal manera que desde junio se ha vuelto a la práctica de castigar con cárcel incluso a los que intentar cruzar por primera ocasión. Tan solo en junio 530 migrantes detenidos por primera vez fueron sentenciados.

Esta práctica de criminalizar a los migrantes tiene un amplio efecto negativo especialmente para aquellos migrantes que tienen familia en los Estados Unidos. En una investigación reciente encontramos que un gran número de quienes son juzgados en OSL, y posteriormente deportados, son individuos que han vivido en los Estados Unidos por más de 15 años, algunos fueron llevados siendo apenas unos niños. La separación familiar obligada a causa de la detención y la deportación es apenas el primero de los problemas que deben enfrentar. En la mayoría de los casos el deportado es el padre de familia, esto da lugar a que de repente la madre tenga que asumir un doble papel y se convierta en el único sostén económico de la familia.

Este cambio forzado en la estructura familiar conduce a una serie de problemas económicos que, de acuerdo con los datos obtenidos, afecta principalmente el pago de vivienda y servicios básicos del hogar, y trae consigo serios problemas como no poder cubrir el costo de seguros de vehículos, que tendrán que ser vendidos para subsistir ante la ausencia del principal proveedor del hogar. Esta situación puede ser temporal o indefinida, pues el juez le advirte al deportado que si es detenido de nuevo podría pasar años en prisión. Esto obliga a replantearse la idea de reingresar o buscar alternativas, incluyendo la de quedarse a vivir alejados de sus familias de manera permanente a fin de que la familia pueda seguir viviendo en los Estados Unidos.

Algunas personas consideran que la persecución criminal de los migrantes y las consecuencias para la familia son una violación a los derechos humanos, otras han señalado que el procedimiento de OSL es una violación al debido proceso. No obstante, el anuncio de DHS indica que esta situación empeorará para nuestros paisanos. Por lo tanto, podemos prever un aumento en el retorno de familias completas. Esto plantea el reto de incorporar a quienes regresan al sector productivo o al educativo, así como la necesidad de satisfacer la demanda de servicios públicos. Si esto no se logra, es muy probable que ante la falta de oportunidades muchos tengan que regresar a un país en el que son considerados criminales, y aun si regresan, implica arriesgar la libertad y a veces la vida.


* Estudiante de doctorado en El Colegio de Sonora. E-mail: ramiantl@gmail.com