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La imagen fue capturada por Tania Reyes Woodhouse.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Voto razonado de Mercedes Zúñiga Elizalde al Dictamen de Conavim

Desde junio 2015 inicié mi participación, como académica sonorense, en el grupo de trabajo que investigó y dio seguimiento a la solicitud de alerta de violencia de género contra las mujeres en el municipio de Cajeme, Sonora, interpuesta por la organización Alternativa cultural por la equidad de género en mayo de 2015. Durante los poco más de dos años transcurridos desde aquel momento, participé en los diversos trabajos que exigió el proceso, junto con las demás personas académicas y de instituciones que conformamos el grupo. Desde sus inicios, la norma que prevaleció al interior del grupo fue la comunicación constante y el intercambio de ideas, cuidando los procedimiento en todo nuestro actuar y privilegiando el respeto y el reconocimiento por las diferencias de posturas que cada integrante externó a lo largo del proceso. A pesar de ellas, al interior del grupo predominó el ánimo de llegar a acuerdos que fueran convincentes para todas y todos los integrantes, decisiones alcanzadas gracias al debate argumentado y con conocimiento de causa.

Esta norma se rompió el 31 de julio de 2017, día concertado para que el grupo de trabajo sesionara en la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) para discutir, tomar acuerdos y elaborar el Dictamen de implementación, o de cumplimiento, de las propuestas por parte del Gobierno del estado de Sonora. De esta reunión resultó un documento aprobado por mayoría. En respuesta al mismo, el 4 de agosto presenté un voto razonado en su contra, discrepando: a) de los procedimientos que se llevaron a cabo para el debate y la toma de acuerdos sobre las conclusiones del documento, y b) con diversos puntos fundamentales del Dictamen de implementación, respecto del grado de cumplimiento de las propuestas por parte del Gobierno de Sonora.

Los argumentos que planteo en mi voto razonado son los siguientes:

I.  Los plazos para llevar a cabo la reunión de discusión y toma de acuerdos del grupo fue aplazada una y otra vez; y cuando por fin se realiza, la reunión se enfoca a la réplica con el gobierno y no al debate interno del grupo, lo que empujó a éste a sujetarse a plazos, necesidades e intereses que no corresponden con lo que se espera de sus integrantes: que actúen con imparcialidad, responsabilidad y compromiso, investiguen libremente el problema que se les encomienda y debatan con conocimiento de causa y libres de cualquier tipo de coerción.

II. El grupo no fue consultado ni informado de que el 31 de julio estarían presentes en la reunión diversos representantes del Gobierno de Sonora (5 personas), además de la representante formal, la titular del Instituto Sonorense de las Mujeres (ISM). La mayor parte de la jornada de trabajo se centró en la aclaración y réplica del gobierno al borrador (de conocimiento interno) de cada una de las 12 conclusiones que el grupo tenía preparado para la discusión y toma de acuerdos internos.

III. Hubo múltiples fallas de coordinación, información, comunicación y procedimiento en la última fase de los trabajos para dictaminar el Informe de cumplimiento del Gobierno de Sonora. El procedimiento que se siguió en la reunión del 31 estuvo plagado de irregularidades, no se crearon las condiciones para la discusión amplia y profunda; por el contrario, imperó la rigidez, la imposición y la presión institucional para aprobar un dictamen haciendo un revisión superficial y rápida de las evidencias.

IV. El tiempo dedicado a la discusión al respecto fue breve y el grupo de trabajo estuvo presionado para concluirlo ese día, sin dar oportunidad a una mayor reflexión al respecto, como había sido la tendencia en todas las reuniones de trabajo previas.

V.   No todas las personas del grupo de trabajo consultaron todas las evidencias que presentó el estado: no están actualizadas o desconocen la situación de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes que prevalece en la entidad.

VI.  No se crearon las condiciones para posibilitar que en la reunión estuvieran presentes todas las personas que integramos el grupo. Estuvieron ausentes del debate las dos personas integrantes académicas nacionales.

Se implementaron mecanismos irregulares y poco serios para la toma de acuerdos (enviar whatsapp a las dos personas ausentes para pedir su aprobación a las propuestas, sin que éstas se enteraran de las diferentes posturas que se vertieron en la reunión).

El grupo de trabajo no tuvo oportunidad de hacer una discusión detallada de cada uno de los indicadores de cumplimiento y sus evidencias, como tampoco sostuvo ninguna discusión sobre la situación que impera en el estado respecto de la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes desde la fecha en que se solicitó la alerta hasta el momento de la reunión. De igual forma, no se pudo abrir un debate sobre el proceso de la alerta para Cajeme.

IX.  Es totalmente inexacto lo que se afirma en uno de los párrafos finales del documento del Dictamen, que dice: “Se considera importante mencionar que el grupo en su conjunto, además de revisión y consideración del informe de gobierno, discusión detallada de cada uno de los indicadores y sus evidencias, sostuvo una amplia y profunda discusión, sobre el proceso de la AVGM, sobre el contexto actual de violencia generalizada en el estado y en particular la violencia feminicida, así como en relación a la declaratoria de la AVGM y sus efectos, implicaciones e impactos en otros estados de la república mexicana”.

Por todo lo anterior, no comparto la conclusión general de que el estado de Sonora observa un proceso de implementación positivo de las propuestas. Por el contrario, las propuestas que se consideran cumplidas ya lo estaban con anterioridad a la aprobación del gobierno estatal del dictamen de cumplimiento (diciembre 2015), o habían iniciado la gestión para ello. Empero, aquellas propuestas que pudieran tener una incidencia en la prevención, atención, sanción y combate a la violencia contra las mujeres, o están parcialmente cumplidas o en proceso de cumplimientos, como los son las propuestas primera, cuarta, quinta, octava, novena, décima y décima primera.

El contexto de violencia que impera en el estado actualmente, particularmente en el municipio de Cajeme, no es el mismo que se encontró en julio de 2015 cuando el grupo de trabajo investigó el problema. El diagnóstico que se presentó en 2015 en el Informe del Grupo de Trabajo conformado para estudiar la solicitud de alerta de violencia de género para las mujeres en el municipio de Cajeme, Sonor, prevalece, pero la incidencia, modalidades y gravedad de las violencias se han agudizado.

Frente a esta situación, el Gobierno del Estado de Sonora no cuenta con una estrategia emergente que la prevenga y la combata. Actualmente, el incremento de la violencia de todo tipo (delincuencia, del narcotráfico y la que generan las desigualdades sociales) está creando contextos de mayor riesgo para las mujeres de experimentar distintas formas de violencia, como lo muestran distintas estadísticas sobre seguridad pública y el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, así como diversas investigaciones sobre el problema.

Como estudiosa y conocedora de la violencia que experimentan las niñas, adolescentes y mujeres en la entidad y otras regiones del país, he identificado un agravamiento del problema y diversificación de las modalidades en las que se presenta. La violencia feminicida, la de pareja y familiar, las desapariciones y la violencia sexual son, entre otras, las problemáticas que se han agudizado de manera inusitada en los últimos dos años, al igual que los homicidios en general de mujeres.

Toda esta situación debió discutirse en el grupo de trabajo, para analizar no únicamente el grado de cumplimiento de cada una de las doce propuestas, sino para valorarlas en el contexto creciente y agravado de violencia contra las mujeres y en general de inseguridad, a fin de determinar la procedencia o no de la alerta de género para Cajeme y otros municipios del estado. En diferentes localidades del estado, sobre todo en el sur y de manera particular en Cajeme, existen “delitos de orden común contra la vida, la libertad, la integridad y la seguridad de las mujeres, que perturban la paz social”, condicionante que de acuerdo al Reglamento de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para la Mujeres plantea la necesidad de detonar el mecanismo en varios municipios del estado.

El mecanismo de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres ha sido demonizado con argumentos simplistas, de que “no sirve para nada” porque donde se ha declarado el mecanismo, los feminicidios y otras formas de violencia se siguen dando, o bien que como no se otorgan recursos adicionales en automático, no tiene sentido declararla. Por desgracia este tipo de justificaciones imperaron entre algunos representantes institucionales para negar la necesidad de continuar el debate y abrir la discusión a la valoración de la posibilidad o no de la alerta.

Frente a este panorama, el 7 de agosto presenté mi renuncia al Grupo de Trabajo, la cual leo a continuación:

 

Mtra. Alejandra Negrete Morayta

Comisionada de la Comisión Nacional para Prevenir y

Erradicar la Violencia contra las Mujeres

Por este medio extiendo mi renuncia al Grupo de Trabajo que investigó y dio seguimiento a la solicitud de alerta de violencia de género contra las mujeres en el municipio de Cajeme, Sonora, al que pertenezco desde junio de 2015, en calidad de representante de una institución académica sonorense, según consta en los Informes y Dictámenes de carácter público, emitidos por Conavim sobre la solicitud de alerta.

Las razones que motivan mi renuncia son las múltiples irregularidades observadas en la última fase del procedimiento para la discusión y toma de acuerdos sobre el Dictamen emitido del Informe de cumplimiento que presentó el Gobierno de Sonora, de las que doy cuenta en el voto razonado que con fecha 5 de agosto pasado hiciera llegar por vía electrónica a la Comisión que usted preside, así como al resto de integrantes del mencionado Grupo de trabajo, del que anexo copia a la presente renuncia. Tales irregularidades desvirtúan la naturaleza del grupo, el cual, de acuerdo con la Ley General de Acceso “es un órgano autónomo de composición mixta, cuya función principal es estudiar y analizar la situación que guarda el territorio sobre el que se señala que existe violación a los derechos humanos de las mujeres”.[1]

Igualmente contribuye a mi renuncia el hecho de que el grupo de trabajo no tuvo conocimiento ni se le notificó de manera oficial (ni extraoficial) acerca de la resolución de la Secretaría de Gobernación sobre la no procedencia de la alerta de violencia de género para el estado de Sonora. El lunes 7 de agosto por la mañana únicamente se nos mandó un link, el cual nos reenvía a la página de Conavim donde se encuentra el documento relativo, cuando éste ya había sido publicado por Inmujeres y enviado por lo menos a la representante de la organización solicitante desde el sábado 4 por la mañana,  y a partir del cual el Gobierno de Sonora emitió ese mismo día un boletín de prensa. La norma que el grupo estableció a su interior desde un inicio, de mantener un canal de comunicación e intercambio permanente de borradores de documentos y resoluciones gubernamentales, posibilitaron en el pasado llegar a acuerdos consensados sobre cada uno de los aspectos requeridos para facilitar nuestro quehacer, tanto en cuestiones de logística como de organización y procedimiento, porque lo que imperó siempre fue el debate libre sin coacciones ni apremios de tiempo, la exposición de argumentos y el respeto por las ideas y las personas que integramos el grupo. Esta norma se rompió en esta última fase, donde imperó la desinformación,  la rigidez y la  imposición.

Dadas las condiciones que imperaron en esta última fase del proceso de investigación y seguimiento de la solicitud de alerta, considero que como académica y estudiosa de la violencia de género contra las mujeres en el estado y otras regiones del país, me resulta imposible llevar a cabo ya el compromiso obligado que tengo para con la sociedad, y las sonorenses en particular, como lo señalé en las motivaciones que presenté en mi carta de postulación para formar parte del Grupo de Trabajo. Por todo lo anterior le solicito tomar nota de esta renuncia.

 


[1] Informe del Grupo de Trabajo conformado para Estudiar la Solicitud de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en el Municipio de Cajeme, Sonora (Conavim.gob.mx)