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La imagen fue capturada por Esther Padilla Calderón.

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Relaciones obrero patronales

Alvaro Bracamonte Sierra*

A muchos universitarios, sobre todo al estudiar alguna carrera de ciencias sociales, nos formaron con apego a la premisa de solidarizarse con los obreros explotados por burgueses inescrupulosos. El paso de los años nos ha dado varias muestras de que tal noción no era necesariamente apropiada: Lo justo en las relaciones obrero patronales depende de muchos factores. Hay ocasiones en que la tensión laboral es responsabilidad de los dueños que, en efecto, imponen condiciones de trabajo cuasi esclavistas; pero también con frecuencia es posible observar desmesuras sindicales que vulneran la armonía al interior de la fábrica. Ejemplos abundan.

En Sonora, súbitamente se ha registrado tal desencuentro entre empresarios y dirigentes cetemistas que, al menos mediáticamente, parece poner en entredicho la sempiterna paz laboral regional. Un sector de los primeros alega que los conflictos intersindicales amenazan el cumplimiento de estándares de proveeduría a que están obligados. El malestar de estos empresarios los ha llevado a manifestar que la inestabilidad creciente pone en riesgo las inversiones del cluster automotriz local. Los cetemistas, por su parte, argumentan que se trata de una cuestión de dignidad laboral ya que se está alcahueteando sindicatos de protección que ni por asomo abogan por mejores condiciones de trabajo.

Lo cierto es que la situación de los obreros de México y del Estado no es la mejor en estos momentos: la masa salarial como proporción del ingreso total registra un retroceso inadmisible; el salario real que perciben los trabajadores ha disminuido abruptamente desde principios de los ochenta del siglo pasado; la precariedad laboral es cada día más alarmante. Escasea el trabajo llamado decente, es decir el que conlleva prestaciones como atención médica, jubilación, vacaciones, aguinaldo, etc.

La organización sindical en general tampoco atraviesa buenos tiempos: La fragmentación gremial y los conflictos intersindicales se han agudizado conforme se ha generalizado el nuevo orden mundial derivado de la globalización neoliberal. El viejo sindicalismo comprometido ha dado paso a la constitución de sindicatos subordinados al patrón. El crecimiento de esta forma de sindicalismo ha sido tan significativa que la OIT ha solicitado poner alto a esta modalidad organizativa. Quizá por ello la tasa de sindicalización a nivel mundial y regional ha caído estrepitosamente. De acuerdo con Phillip Jennings, secretario general de la UNI Global Union, esa tasa actualmente es de 7% en promedio cuando hace unas décadas era muy superior.

La problemática que experimenta el mundo laboral en México y en Sonora quizá explique los constantes roces que registra la relación obrero patronal. Basar la competitividad económica del país en los bajos salarios no deja de ser injusto e inadmisible. De hecho el Gobierno de Estados Unidos ha ventilado que la inminente renegociación del Nafta deberá incluir un apartado referido a las condiciones laborales mexicanas debido a que consideran que son tan precarias que constituyen una competencia desleal para las empresas norteamericanas. Paradojas de la vida: El tristemente célebre magnate de los bienes raíces abogando por los obreros y trabajadores de México. Ver para creer.

La estabilidad laboral es un factor determinante de la inversión y el crecimiento económico. Pese a que ello es a todas luces un lugar común, muy a menudo se nos olvida y lo más preocupante es que muchas veces se ignora cómo lograrla sin simulaciones ni artificios nocivos. Ese clima se consigue cuando los trabajadores se comprometen con la empresa y ésta con los obreros. Estos deben ganar bien y contar con todas las prestaciones que la ley prevé y aquellos beneficiarse de la productividad que generan trabajadores bien pagados. Los empresarios deben aceptar que los obreros no son el problema sino la solución a los desafíos que impone la intensa competencia por los mercados y los obreros aceptar que el enemigo no es el patrón; sólo así se incubarán relaciones obrero patronales cordiales y estables. No hay otra fórmula.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.

-Las opiniones vertidas en los artículos y colaboraciones publicadas en este boletín, son responsabilidad exclusiva de quienes las emiten y no necesariamente representan la postura de El Colegio de Sonora.