» Novedades Editoriales

  • registrar-668 Registrar e imaginar la nación. La estadística durante la primera mitad del siglo XIX. Volumen I Jalisco, Estado de México, Nuevo México, Oaxaca, Sinaloa, Sonora y Veracruz. »

    Registrar e imaginar la nación. La estadística durante la primera mitad del siglo XIX. Volumen I Jalisco, Estado de México, Nuevo México, Oaxaca, Sinaloa, Sonora [...]

  • gobiernos-668 Gobiernos abiertos. Elementos para una política pública: del concepto a su implementación »

    Gobiernos abiertos. Elementos para una política pública: del concepto a su implementación

FOTO DE LA SEMANA: “Muelle”

La imagen fue capturada por Tadeo Vázquez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

tiempos-679

La historia no se repite

Zulema Trejo Contreras*

En muchas ocasiones hemos escuchado la frase “para que la historia no se repita”. Esta oración siempre hace referencia al conocimiento de procesos históricos negativos para la sociedad en general o para un grupo determinado de ésta. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones en que se afirma que el conocimiento histórico es el punto de partida para que tal o cual acontecimiento no se vuelva a producir, se cae en una afirmación más retórica que verdadera dado que la historia nunca se repite, independientemente de la memoria que se tenga o no de un determinado acontecimiento.

Los acontecimientos históricos se construyen con la participación de mujeres y hombres que como individuos que son responden de forma diferente ante los mismos acontecimientos. Por ejemplo, la percepción que tuvieron los soldados que peleaban en las trincheras de la Primera Guerra Mundial no es la misma que la  de los altos mando militares, quienes, a su vez, tenían una percepción diferente a la de de los soberanos que gobernaban la mayor parte de los países involucrados.

Si nos atuviéramos estrictamente al hecho de que con entender un acontecimiento negativo evitaríamos que se produjera algo similar, entonces tendríamos que aceptar que nadie aprendió nada a partir de las consecuencias que tuvo la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, el camino hacia una guerra de proporciones más amplias estaba abierto para internarse en él. Estas afirmaciones llevan a muchas personas a creer que los problemas actuales son resultados directos de la falta de aprendizaje del pasado, de ahí que los historiadores frecuentemente digamos que la historia no es un tribunal que juzgue, condene o absuelva personajes o acontecimientos históricos.

Vale también comentar que el dicho “todo tiempo pasado fue mejor” tampoco tiene cimientos firmes en el campo de la historia. Por ejemplo, al quejarnos del calor hermosillense no falta quien diga “que antes no hacía calor”. Sí lo hacía y los registros históricos muestran que igualmente se alcanzaban temperaturas de 40 grados, lo diferente eran las circunstancias en que vivían las personas del siglo XIX cuyas actividades, por ejemplo, se planeaban para que a las 11 de la mañana ya no anduvieran en la calle, las construcción de las casas se hacía para resistir las inclemencias del tiempo, entre otras cosas. La historia es memoria de nuestro pasado en el presente pero no es tribunal que juzgue ni maestra que evite “tropezarse con la misma piedra.”

*Profesora-investigador en El Colegio de Sonora.