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FOTO DE LA SEMANA: “La danza del Venado”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Hermosillo 2017

 

Alvaro Bracamonte Sierrra*

El sábado 16 el alcalde de Hermosillo presentó su segundo informe de gobierno. Mencionó en su mensaje que la capital está destinada a ser una gran ciudad. Se diría que ya lo es al concentrar casi un tercio de la población estatal y alrededor del 40 por ciento de la actividad económica. Las opiniones de los regidores sobre el mensaje correspondieron, naturalmente, al origen de su partido. Los de oposición cuestionaron el informe pues a su juicio lo que dibuja no tiene nada que ver con la realidad. Los priistas expresaron todo lo contrario: la ciudad está muy bien.

¿Cuál es la realidad que vive la capital sonorense? Una voz autorizada suele ser la de un foráneo. Hace un unas semanas tuve oportunidad de conversar con un empresario de la construcción y le preguntaba cómo veía tanto edificio comercial y de oficinas que están surgiendo en Hermosillo. La referencia aludía en particular a las torres que se levantan a lo largo del bulevar Colosio. Al cuestionarlo dejaba ver el temor ante una sobresaturación de ese nicho de mercado. Su respuesta da cuenta de lo que otros observan: Hermosillo, me explicaba, tiene un gran potencial inmobiliario. Todo indica que el crecimiento urbano seguirá y que, en efecto, la ciudad está predestinada a ser aún más grande.

Ello parece confirmar una tendencia global: la ciudad como el espacio donde se desarrolla la vida moderna. Por lo menos económicamente la concentración genera economías de proximidad que resultan ventajosas para la competitividad de las empresas. El hecho de que en una localidad se congreguen varias firmas induce a que otras más se instalen, y luego otras más y así sucesivamente. Esta dinámica concentradora es una ley del capitalismo. La llamada Cuarta Revolución Industrial detonada por las TIC (tecnologías de información y comunicación) acentuará ese proceso, habida cuenta de que las ciudades son sede de las instituciones generadoras de conocimiento, mismas que hacen posible la transformación actual de la economía mundial.

En ese entorno vale preguntarse qué se necesita para que Hermosillo efectivamente se convierta en una gran ciudad. A simple vista hacen falta infinidad de cosas, pero lo primero es garantizar lo básico y sólo así se podrá transitar luego hacia la promoción de más inversiones que hagan de la capital un centro de gravedad del desarrollo basado en las nuevas tecnologías.

De lo básico, es crucial mejorar las vialidades a fin de que sean verdaderamente transitables. Cierto que la rehabilitación y recarpeteo de varias de las vías primarias observa un avance significativo, pero hace falta más: el asfalto de las avenidas de los barrios luce terrible, ahí no hay mucho que presumir. Tampoco en las innumerables callejuelas de terracería de la periferia que parecen más paisajes propios de naciones atrasadas y menos de una zona urbana que pretende ser una gran ciudad.

En el tercer informe del alcalde Javier Gándara, este señalaba que en su gestión se logró remontar en 50 por ciento el rezago en materia de pavimentación. Insinuaba que en los tres años siguientes, de mantenerse el ritmo del programa, podría abatirse por completo ese problema. Han pasado cinco años y dos administraciones municipales y el atraso, lejos de remontarse, aumenta conforme crece la ciudad, que como sabemos lo hace a ritmos superiores que el resto de las localidades del estado.

Garantizar lo básico implica por supuesto reducir la inseguridad. El alcalde refiere en su informe que se adquirió una cantidad importante de patrullas y se equipó al personal policiaco. Bien por ello, considerando la desventaja que tenían respecto al armamento que manejan los delincuentes, pero lamentablemente aún no se traduce en una mejora en la percepción de inseguridad por parte de los hermosillenses. En medio de la delicada coyuntura que vive la ciudad, casi todos tenemos un pariente, un vecino o un amigo que ha sido asaltado o cuyo domicilio ha sido saqueado por los amantes de lo ajeno.

Para transitar hacia una gran ciudad hay que seguir trabajando en atender esa problemática, es la única forma de tener condiciones para realmente aspirar a ello.

*Doctor en economía.Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.