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FOTO DE LA SEMANA: “La danza del Venado”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Sociedades jerarquizadas

Zulema Trejo Contreras* 

La vida, en el ámbito de animales y humanos, es una vida jerarquizada, organizada en estratos más o menos complejos que separan a los más de los menos importantes. El mejor ejemplo de lo anterior lo constituyen las estrictas divisiones que hay en los panales de abejas y los hormigueros. También en las manadas de leones o monos hay estrictas jerarquías que organizan la vida de estos felinos y primates. En cuanto a grupos humanos, las sociedades jerárquicas están a la vista de todos, aunque la mayor parte de las veces no reparemos en ello. La división en clases sociales es la más visible de estas jerarquías, ya que para nadie es desconocido que existen en nuestra moderna sociedad las mismas divisiones que existían, por lo menos, desde el siglo XV. En aquel tiempo las clases que poseían mayor riqueza estaban en el nivel más alto, el de la nobleza. Posteriormente surgió un estrato medio en el cual se ubicó a los comerciantes, a los médicos, abogados, maestros y, en suma, a todos los que supieran leer, escribir y sacar cuentas, conocimientos que les permitían desempeñar trabajos que les proporcionaban un sustento que no provenía del trabajo manual. La clase baja estaba compuesta, para decirlo en términos muy generales, por todos aquellos que no formaban parte de las dos anteriores.

En la actualidad subsiste la división de clases: clase alta, media y baja. Ciertamente los criterios para diferenciar unas de otras son complejos o deberían de serlo, porque separar a la humanidad en tres grandes bloques no es tan sencillo como pudiera parecer. Si tomamos en cuenta los indicadores económicos, que son los que habitualmente se utilizan para clasificar a la sociedad de acuerdo a los ingresos que percibe, se quedan por fuera varios factores que, aunque no son tan fáciles de medir, también inciden en las clasificaciones sociales; entre ellos se encuentra la autopercepción de las personas. Si una persona se percibe a sí misma como superior a las que la rodean, tenemos entonces que está creando por sí misma una clasificación. En esta, sin duda, habrá algunas personas a quienes considerará iguales a ella, en la misma forma que existirán aquellos a quienes considera inferiores. Es de esta forma como se van creando los pequeños grupos al interior de grupos más grandes. El ejemplo emblemático es la escuela, donde los niños aprenden implícitamente a separarse en grupos de amigos que al interior de las aulas y los patios de recreo reproducen las jerarquías que viven fuera de las escuelas, dando con ello continuidad a una sociedad jerárquica y la más de las veces injusta con quienes no pertenecen a los estratos superiores.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.