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FOTO DE LA SEMANA: “El Colson en Aguascalientes”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Dr. Almada, palabras con motivo del centenario de la expedición de la Constitución de Sonora, Magdalena, 15 sep 2017

Ciudadana diputada María Cristina Gutiérrez, presidenta de la Diputación Permanente y de la Comisión Especial para los Festejos del Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Constitución Política del Estado de Sonora.

Ciudadanas y ciudadanos diputados Flor Ayala Robles Linares, Omar Alberto Guillen Partida, Angélica María Payán García, Lisette López Godínez, Fermín José y Ángel Rochín López, integrantes de esta comisión.

Conciudadanos todos:

Hoy celebramos cien años de la expedición de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Sonora y mañana cien de su promulgación, ambos eventos efectuados en esta ciudad de Magdalena.

La constitución elaborada por la Legislatura XXIV, 1917-1919, se distingue de las anteriores que habían regido la entidad, por seguir con mayor similitud la estructura y el contenido de la Constitución General de la República de 1917, por dar a la vecindad y a la residencia una importancia significativa, por reconocer a los ayuntamientos el derecho de iniciar leyes y de proponer candidatos a magistrados del Supremo Tribunal de Justicia, a procurador de justicia, y a jueces locales, y por haber llenado una laguna de 86 años (de 1831 a 1917) al definir la ubicación de la capital de la entidad.

Como un reconocimiento al trabajo de las legislaturas que han precedido a la actual, la LXI Legislatura (2015-2018) y El Colegio de Sonora han elaborado seis libros que cubren algunos aspectos del trabajo legislativo y de su contexto, de 1822 a 2016.

Los diputados no están fuera de la sociedad, sino que forman parte de ella. Este es uno de los hilos conductores de esta serie de libros. Queremos persuadir del trabajo hecho por el Congreso y sus integrantes, los diputados, a lo largo de dos siglos, desde 1822, como representantes de la población de Sonora. Han habido aciertos y desaciertos, tramos fructíferos y tramos erráticos, pero el balance es positivo a lo largo de las cinco constituciones locales de 1825, 1831, 1848, 1861 y 1917, como podrá constatarse a lo largo de las páginas de estos seis volúmenes.

Si la historia es el estudio del pasado desde el presente, tenemos que reparar en el presente. En este sentido, es necesario señalar que la transición democrática de México no ha culminado y que puede haber marcha atrás si el desaliento con la democracia cunde, ocasionando que la población prefiera la seguridad a la democracia. Para evitar lo anterior se debe otorgar prioridad a atacar la corrupción, la ineficiencia gubernamental, la mala calidad de los servicios públicos y el surgimiento de núcleos de poder, enquistados en municipios y en entidades públicas y de la sociedad civil, que bloquean la transparencia y la rendición de cuentas.

Ningún texto puede cobrar vida sin intercambio de opiniones y conversaciones. Un proyecto tan arriesgado y ambicioso como este depende de los colegas y amigos que nos ayudaron a airear las intuiciones y las ideas preliminares, a ponerlas a prueba, a cuestionarlas, a justificarlas, a pulirlas y a abandonar algunas. El juego de los puntos de vista continuará.

En este sentido, reconocemos el apoyo que encontramos en la Legislatura LXI (2015-2018), en especial de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política y de la Comisión Especial para los Festejos del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la Constitución Política del Estado de Sonora, como también del Centro de Investigaciones Parlamentarias del Estado de Sonora.

También este trabajo dependió de la contribución diaria de nuestros asistentes Fátima Domínguez, Ivan Aarón Torres Chon y Juan Carlos Lorta en las tareas de localización de fuentes, análisis de contenido y preparación de borradores, quienes han sido nuestros alumnos, tesistas y asistentes en otros años y proyectos. A ellos,  nuestro reconocimiento y gratitud. Para iniciar el proyecto contamos con la cooperación de Ana Silvia Toruga Brau, Roxana Fragoso Carrillo y Esbayde Mendívil Guevara. Rafael Martínez Álvarez nos ayudó al compartir sus hallazgos en el Archivo Municipal de Hermosillo acerca de los apellidos completos de los integrantes de los cabildos en el siglo XIX y porfiriato que formaron parte del congreso local.

Reconocemos también el apoyo eficaz del H. Congreso del Estado de Sonora a través del Lic. José Ángel Barrios García, Oficial Mayor, y del Ing. David Suilo Orozco, director general de Administración y de la Lic. Silvia Matrecitos. De julio de 2016 a febrero de 2017, el apoyo del Ing. Jesús Ramón Moya Grijalva, como director general de Administración fue constante y eficaz, como también el del personal secretarial y de recepción del H. Congreso.

Nuestro reconocimiento al respaldo que recibimos de la rectora de El Colegio de Sonora, Dra. Gabriela Grijalva Monteverde, a lo largo del proyecto, y del Dr. Juan Poom, secretario general, y del asistente de la Secretaría General, Mtro. Eliseo Rodríguez Camou, para iniciarlo. La Lic. Cristina Santeliz Soto, asistente administrativa del Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera, se desempeñó como una eficiente y cordial responsable de las tareas administrativas del proyecto.

También agradecemos el trabajo eficaz del personal administrativo: Alma Lourdes Nieblas Obregón, responsable de la Unidad de Adquisiciones, Víctor Manuel Badilla Paredes, asistente técnico contable; Mayra Guadalupe Palomares López, asistente de la Dirección General Administrativa, y a su titular LAE Benjamín Parra Maldonado.

Y de Difusión Cultural: a la jefa del Departamento, Inés Martínez de Castro, a Orfilia Arvizu Trujillo, profesional técnica especializada en publicaciones y diseño; Teresa Janeth Schwarzbeck Morales, en distribución y comercialización de publicaciones, y Jesús Morales Quiñónez, profesional especializado en medios electrónicos. Quienes hicieron un trabajo efectivo y oportuno.

También por su trabajo eficaz, discreto y oportuno a Rosario Ozuna, asistente de publicaciones no periódicas; a los doctores Nicolás Pineda Pablos y Esther Padilla Calderón que han sido directores de Publicaciones No Periódicas; a Guillermo Balderrama, corrector, quien se tornó en un interlocutor valioso y una fuente de sugerencias, y Miguel Campuzano a cargo del formato del diseño y edición. Agradecemos también la contribución de dos dictaminadores anónimos.

Permítanme dar un breve repaso de los seis libros que sirven para conmemorar la expedición y la promulgación de la constitución política de Sonora que nos rige.

  1. Colección de decretos del Estado Libre de Occidente, 1824-1831. José Marcos Medina Bustos.

Con el logro de la independencia y el movimiento federalista, a los “vecinos principales” de las provincias de Sonora y Sinaloa se les abrió la posibilidad de tomar en sus manos el gobierno de su territorio. Esto lo lograron con la conformación del Estado Interno de Occidente (1824-1831) y de sus congresos, pues a través de ellos tuvieron la libertad para establecer las reglas del funcionamiento de la sociedad, mediante un importante conjunto de leyes y decretos, lo cuales –hasta el momento– se encontraban dispersos en diferentes repositorios documentales. De ahí la importancia de este libro, ya que por primera vez se publican en conjunto, poniendo a disposición de todo el público esos documentos tan importantes para la historia de Sonora y Sinaloa, por lo que es de resaltar el interés mostrado por la LXI Legislatura del Estado de Sonora (2015-2018) por dar a conocer la producción legislativa de su primer antecesor: los congresos del Estado de Occidente.

  1. 2. Historia Panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 1825-2000, segunda edición ampliada y revisada. Ignacio Almada Bay, José Marcos Medina Bustos.

Toda ley nace de problemas concretos, es respuesta a unas circunstancias específicas. Esto hay que contarlo. Lo que el lector tiene en sus manos con estos seis libros es una ventana a la historia de las leyes y los legisladores que las han expedido y de los entornos que les rodearon.

La diversidad de los temas tratados por el Congreso, expresados en leyes o que sucedieron en su entorno, es considerable: la resistencia indígena por preservar sus tierras, aguas y costumbres; la derrota de las incursiones filibusteras y la victoria de la amalgama formada por indios, mestizos y blancos; las tensiones entre los vecindarios de los pueblos que defendían su autonomía tradicional expresada en las juntas de vecinos y el Congreso; las disputas y acomodos entre las nueve cuencas de la entidad vueltas distritos locales con asiento en el Congreso; los conflictos entre los gobernadores y el Congreso; la concesión por el Congreso de facultades extraordinarias al Ejecutivo; el establecimiento o supresión de municipios; la anulación de elecciones municipales concedida o solicitada; la historia de la legislatura más trascendente del siglo XX: la “maderista” de 1911-1913, electa con libertad y que recupera el valor del arraigo; el desconocimiento del gobierno federal por el Congreso en 1913, 1920 y 1929, reasumiendo la soberanía estatal; los efectos del régimen presidencialista y unipartidista a nivel local; la construcción paulatina de un terreno nivelado de juego electoral y partidista; la recuperación de la competencia electoral y de la diversidad partidista en el congreso, los municipios y al interior de los cabildos.

Esta agenda despliega el papel del Congreso, cuya debilidad en algunas etapas sugirió, equivocadamente, que había sido marginal por largos periodos. Esta revisión de su desempeño institucional muestra al Congreso de otro modo: la actividad legislativa y su impacto pudieron volverse acotados en ciertas coyunturas o lapsos, pero la continuidad de la actividad a través de todas estas legislaturas hace al Congreso un testigo crucial y un protagonista decisivo. Dos series históricas lo avalan: 119 años de producción legislativa y 144 años de su presupuesto de egresos.

3. Historia Panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 2000-2016. Víctor S. Peña, Ignacio Almada Bay.

Los procesos de democratización contemporáneos se han realizado con un grado elevado de complejidad y en una incertidumbre azarosa debido a una diversidad de puntos de partida que son, en sí mismos, complicados. ¿Cómo comprenderlos? ¿Cómo explicarlos? Una primera aproximación se logra observando a los congresos, caja de resonancia de lo que sucede e interesa a la sociedad.

La heterogeneidad de ideas, agendas, intereses y actitudes que se viven en el seno de los congresos requiere dialogar, negociar, arribar a acuerdos. Las legislaturas son arenas políticas y, también, peldaños en la carrera de quienes optan por el servicio público. La crónica parlamentaria –reflejo de las exigencias del electorado, de situaciones fortuitas y de compromisos asumidos que actúan como fuerzas que contraponen a los aliados y articulan a los adversarios– da cuenta de los conflictos, los anhelos y los intereses de la sociedad y su tiempo.

Posterior a un proceso fluctuante que se inició en la década de los setenta del siglo xx, en México el año 2000 es considerado como hito destacado en el panorama sociopolítico. Se inaugura un periodo de experimentación, de aciertos y errores, de nuevas reglas. En Sonora, esos cambios a nivel federal repercutieron en las dinámicas locales. Este libro sistematiza, desde el Congreso local, lo sucedido.

Se estructura en dos partes: en la primera, a manera de ensayo, se describe el contexto general en el que el Congreso de Sonora fue adecuando su normatividad, su estructura, su gasto y su producción legislativa. En la segunda parte el lector encontrará una crónica panorámica de las legislaturas, sus opciones, sus decisiones y acuerdos, su producción, desde el año 2000 y hasta diciembre de 2016.

Decidimos incluir biografías de legisladores para percibir las trayectorias de los actores de carne y hueso, hombres y mujeres, que han integrado estas legislaturas.

  1. Biografías de legisladores, período 1822-1883. Volumen I. José Marcos Medina Bustos.

En este libro se reconstruye el perfil biográfico de 30 diputados locales de Sonora del periodo 1822-1883. Durante estos años, la sociedad y los diputados enfrentaron la transición del absolutismo al liberalismo, guerras civiles y la recuperación del papel del Congreso como uno de los tres poderes públicos. Los diputados electos conformaron un espacio de representación novedoso, pues funcionaba de manera colegiada, tomaba decisiones por mayoría de votos y usaba el debate oral o escrito, así como subterfugios para defender los intereses y los puntos de vista de los grupos sociales que los diputados representaban. Las posiciones que predominaban se convertían en leyes y decretos con los que se buscaba resolver los problemas que aquejaban a la entidad. El Congreso del Estado de Sonora y los órganos de representación conformados durante los sistemas centralistas (diputaciones provinciales, juntas y asambleas departamentales) fueron fundamentales como contrapeso al Poder Ejecutivo, lo que permitía contar con un cauce de salida para las demandas de la sociedad, siempre diversa; pero esa función sólo se cumplió cuando los representantes estuvieron comprometidos con la defensa de su papel y no se convirtieron en comparsas del Ejecutivo. Esta historia se cuenta a través de la trayectoria de 30 diputados de Sonora en una etapa de su historia caracterizada por una amplia participación política, la construcción de instituciones y el recurso a la violencia política.

Biografías de legisladores, período 1883-1939. Volumen II. Ignacio Almada Bay.

El volumen II registra, a través de 38 biografías de legisladores del Congreso del Estado de Sonora, el recorrido que va de la violencia endémica a la paz orgánica observado entre 1883 y 1939. El arribo del Estado-Nación con sus entidades operativas y sus funciones tangibles –como el ejército nacional, las aduanas, la educación pública y el cobro de impuestos– y la difusión de las revoluciones tecnológicas del siglo XIX –las energías generadas por el vapor y la electricidad como el ferrocarril, que juntó los pedazos de Sonora, el telégrafo y la iluminación de los centros urbanos– paulatinamente pacificaron, poblaron, comunicaron y homogenizaron la población, alcanzando, de esta manera, los objetivos del Estado-Nación.

La inmovilidad política, el cambio del eje económico y demográfico de la sierra a los valles costeros y la transformación de la economía por la inversión estadunidense en la minería tuvieron sus costos. Las rebeliones de yaquis y mayos, en defensa de sus tierras, aguas y costumbres, generaron “La guerra del yaqui” y la resistencia a los cambios promovidos durante el porfiriato, a la que se sumaron núcleos de clase media y de trabajadores desencantados con su lugar en esa época.

La población se movilizó durante las revoluciones maderista (1910-1911) y constitucionalista (1913-1915) y contribuyó a generar cambios que se plasmaron en la Constitución de 1917. La urbanización, la educación pública, las comunicaciones y la agricultura de riego fueron impulsadas durante los gobiernos de los presidentes sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles (1920-1928). Los cambios sociales arribaron durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas (1934-1940) con el reparto agrario, la inafectabilidad ganadera y el reconocimiento de los sindicatos como actores políticos. Al desistir el gobierno de implantar una certidumbre ideológica uniforme en las escuelas y en el campo, se alcanzó una paz orgánica. En una sociedad polarizada, la ley y el gobierno carecían de legitimidad. El consenso, la negociación y la conciliación prevalecieron sobre el uso de la fuerza.

Biografías de legisladores, período 1939-2018. Volumen III. Víctor S. Peña.

Del volumen III, cabe señalar que la Constitución de Sonora de 1917 –cuya vigencia cumple hoy cien años– y las leyes estatales y sus reformas, así como los acuerdos a los que se llegan en las sesiones plenarias y en las comisiones legislativas, están condicionadas por el contexto y son una expresión oscilante entre lo deseable y lo posible a partir de la lectura que hacen de su entorno los legisladores.

Este volumen de biografías de legisladores, último de una serie de tres, presenta datos relevantes de la vida y obra de una selección de mujeres y hombres que integraron el Congreso de Sonora entre 1939 y 2015. De la Legislatura 2015-2018, aquí llamada “La Legislatura del Centenario”, se presentan fichas biográficas de quienes la integran.

A través de las biografías de integrantes de 23 legislaturas se registra el tránsito de un sistema unipartidista y masculino a uno plural, diverso e incluyente. Pueden percibirse, además, otras facetas: hubo legisladores que destacaron como dirigentes partidistas, profesionistas, empresarios, sindicalistas, periodistas, activistas sociales y líderes de gremios y de grupos religiosos. En su conjunto, forman un mosaico que representa la composición social, la situación política, los intereses e inquietudes de la población de Sonora entre 1939 y 2018.

Los itinerarios biográficos dan cuenta de una serie de procesos y eventos y de una compleja red de relaciones y mediaciones (laborales, empresariales, políticas, familiares) que desembocan en que sean ellos y no otros quienes participen en la arena pública. Su participación en el Congreso del Estado fue resultado de una combinación de decisiones, riesgos asumidos y relaciones previas. ¿Cuáles fueron las decisiones, cuáles los riesgos, cómo se tejieron las redes? Los lectores encontrarán desplegado aquí lo más significativo.

Vivimos un momento histórico trascendente. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, el pensamiento y los actores de la extrema derecha nunca se habían desplegado de manera tan abierta y contundente contra los valores y las instituciones de la Ilustración como son la libertad de expresión, la independencia de los tres poderes, el respeto a la privacidad, la regulación de las instituciones estatales y del mercado.

Los riesgos que se corren hoy se reflejan en el hecho de que el diario Washington Post, hace unos meses, ha incorporado debajo de su nombre el lema “La democracia muere en la obscuridad”, subrayando que la democracia florece en la transparencia y la rendición de cuentas de los poderes públicos y privados, y por el contrario languidece hasta ser aniquilada en las sombras, la opacidad, lo tenebroso.

La mejor manera de prevenir conflictos es dar esperanza a la gente. Esperamos que la actual legislatura y las futuras, sigan dando cauce a las esperanzas de la población, desde la transparencia y la rendición de cuentas.

Dr. Ignacio Almada Bay. Profesor-investigador. El Colegio de Sonora.

Magdalena de Kino, Son. 15 de septiembre de 2017.