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FOTO DE LA SEMANA: “El Colson en Aguascalientes”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Terremotos y fantasmas

Zulema Trejo Contreras*

A raíz del terremoto del 19 de septiembre que afectó a los estados de Puebla, Morelos, Tlaxcala y Ciudad de México, los noticieros, redes sociales y prensa escrita han documentado la participación, en las labores de rescate, de la Marina, el Ejército, los cuerpos policíacos, protección civil y, sobre todo, de la ciudadanía a  lo largo de todo el proceso de atención a las consecuencias del temblor. Sin embargo, si nos centramos exclusivamente en el plan diseñado por el Gobierno para atender este tipo de desastres, nos podemos dar cuenta de que hay algunos elementos del plan que pusieron en marcha que pudieran mejorarse. Por ejemplo,  el rescate de las personas atrapadas bajo los escombros, que si bien es una labor delicada que debe hacerse –como diríamos coloquialmente­– con pinzas, debe ir al parejo con la consideración del tiempo en el que se lleve a cabo el rescate. En los medios se vio que las labores de rescate se detenían por la falta de herramientas, y uno no puede dejar de pensar en que esos pequeños lapsos de tiempo son la diferencia entre la vida y la muerte para una persona atrapada bajo los escombros.

Otra cuestión que podría mejorarse es la organización que, por lo que pudimos ver en los medios, era un tanto caótica en algunos aspectos. Al parecer no había un coordinador que dirigiera los trabajos de rescate en todos los lugares afectados. No parece que hubiera un centro para la atención de familiares de las posibles víctimas. Pareciera que tampoco existió un centro de acopio central desde donde se organizara la recepción y reparto de suministros. Esto puede justificarse por el caos de las primeras horas pero, más allá de esos primeros momentos, es injustificable.

En el papel de los medios de comunicación hubo cosas indeseables. El caso emblemático es el de Frida Sofía, a quien todo mundo suponía bajo los escombros de su escuela. Por lo menos fueron doce horas las que los medios dedicaron a cubrir el rescate de esta niña. Una y otra vez se transmitían imágenes de personas quitando escombros, de soldados cubriendo con mantas el lugar de donde los sacaban, de camillas que se acercaban, de puños al aire pidiendo silencio. El temblor de 2017 ya tenía una heroína: una niña que resistió más de treinta y seis horas bajo los escombros… y resultó que Frida Sofía no existía, que fue producto de la imaginación de, ¿quién? A quien haya sido el autor de tan mala idea hay que decirle que no hace falta crear héroes o heroínas ficticias, porque ya existen entre las personas que hicieron los rescates y las que fueron rescatadas.

*Profesora-investigador en El Colegio de Sonora.