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La imagen fue capturada por Esther Padilla Calderón.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La cancelación del TLC

 

Alvaro Bracamonte Sierra*

Dice el secretario de Economía que los directivos de las firmas extranjeras que operan en Sonora no están preocupados por la eventual cancelación del TLC. Esta manera un tanto despreocupada de ver las dificultades que tienen lugar en la cuarta ronda de negociaciones del acuerdo comercial se correlaciona con la disminución de la importancia que otorgan al tratado las altas autoridades del país.

De hecho, Meade ha sostenido en distintas oportunidades que más del 50 por ciento del intercambio comercial con Estados Unidos se hace fuera de la reglas del TLC. La postura empresarial va en esa misma dirección: el líder de esa cúpula advirtió por primera vez que hay que estar preparados para abandonar las negociaciones.

Frente a estas posiciones, varios columnistas especializados en tópicos financieros consideran muerto el TLC y expresan que el tema tiene que ver con el momento preciso de abandonar la negociación: hacerlo ya o tener un poco de paciencia para que sean los estadounidenses quienes finalmente rompan las conversaciones.

La gravedad de la situación se profundizó luego de conocerse las demandas, a todas luces inaceptables, de los comisionados de Trump: la inclusión de la cláusula de extinción, su postura sobre las exportaciones agrícolas de México, proponiendo que éstas se realicen sólo cuando los productores de Florida y California no cosechen, y la desaparición del capítulo 19 relativo a los juicios de controversias por prácticas desleales.

Me temo que la despreocupación que asoma entre los empresarios y los altos funcionarios públicos deriva de la urgencia por autoconvencerse de que no pasa nada: se aferran a la idea de que las inversiones de los corporativos trasnacionales son resultado de años de planeación y que los condicionamientos impropios del presidente norteamericano en nada afectarán las decisiones estratégicas de largo plazo.

Pueden tener razón, pero el largo plazo está conformado por series de cortos plazos y éstos determinan el curso de la evolución futura de la economía. Los funcionarios de Gobierno igualmente se agarran de la especie de que la cancelación del TLC no es el fin del mundo y de que, en el peor de los escenarios, el comercio binacional queda normado por las reglas de la OMC donde, como es bien sabido, México goza del trato de nación más favorecida.

El acuerdo comercial se negoció para dar certeza a la inversión extranjera directa, lo que –dicho sea de paso­– no es cosa menor, habida cuenta de que el país regularmente atraviesa por periodos de inestabilidad que ponen en riesgo los capitales foráneos. Por tanto, su eventual derogación reduciría la confianza de México en el competido mercado financiero internacional. Por cualquier lado que se le quiera ver a esta cuestión, no sería una buena noticia para el crecimiento económico.

Incluso hay que ser cautos en cuanto a las implicaciones microeconómicas que pudieran surgir con la terminación del TLC. Por ejemplo: no es un secreto que la estructura productiva de Sonora está visiblemente orientada a la exportación, sobre todo al abasto, del mercado del vecino del norte. Es importante saber cuáles son los municipios que dependen significativamente de ese comercio a fin de establecer mecanismos compensatorios que disminuyan los efectos de no contar ya con el TLC.

Lo mismo hay que hacer para los sectores exportadores. ¿Qué pasaría con el agro sonorense que mostró cierta fortaleza y resiliencia ante la competencia derivada del tratado firmado en 1993? Recordemos que las previsiones iniciales planteaban que los trigueros sonorenses serían desplazados por los competitivos y subsidiados “farmers” del medio oeste estadounidense. Sin embargo, no pasó nada de eso; lo que sí pasó fue que varios distritos se convirtieron en sólidos productores de frutales y hortalizas mayoritariamente vendidos en los supermercados norteamericanos ¿Qué pasará con estos prósperos agricultores que han transformado varias zonas agrícolas de la entidad? Discutir estos temas y definir posibles apoyos debería ser parte de la agenda de las autoridades en el corto plazo.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador del Colegio de Sonora.