» Novedades Editoriales

  • congre2-683 Historia panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 2000-2016 »

    Volumen II Ignacio Almada Bay Víctor S. Peña

  • congre1-683 Historia panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 1825-2000 »

    Volumen I Ignacio Almada Bay José Marcos Medina Bustos

ysinembargo-686

El PRI es un peligro para México

Nicolás Pineda*

 

No nos hagamos bolas. AMLO es tal vez un peligro potencial y futuro para México. Pero el peligro real y presente para México es el PRI. El PRI está demoliendo y carcomiendo las instituciones democráticas que con mucha lucha cívica y un proceso arduo se contruyeron en los ochenta y noventa. Más aún, el PRI y el grupo Atlacomulco actúan instintivamente no solo para salvar su estatus personal de privilegio, sino incluso para no ser jurzgados de corrupción y alejar la eventual posibilidad de ir a la cárcel. No nos engañemos, el Presidente y el PRI van a hacer todo lo que esté en su mano para que las elecciones del 2018 no sean una verdadera consulta a la ciudadanía y para que el resultado sea el que ellos necesitan que sea para salvar su pellejo. En esa lucha cívica y política estamos.

La democratización de México

La transición a la débil democracia que se dio en México se llevó a cabo con base en la construcción de instituciones que defendieran valores fundamentales y promovieran mayor participación de la ciudadanía en los asuntos públicos. Este proceso consistió en demoler la hegemonía del partido (oficial) casi único y en acotar y reducir el poder omnimodo del presidente, fortaleciendo los otros poderes. Para fortalecer el Poder Judicial y darle mayor autonomía hubo una reforma en 1994 que significó un avance. El fortalecimiento del Poder Legislativo fue el resultado de las elecciones libres donde los votos se contaran sin fraudes ni alquimimias, para dar representación a otros grupos y partidos políticos de oposición.

Para poder tener elecciones libres, en 1994 se quitó el control de los comicios a la Secretaría de Gobernación y se ciudadanizó el Instituto Federal Electoral. Ésta fue la reforma fundamental que permitió la transición democrática de México. Junto con el IFE, en 1994 también se creó también una Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade) para vigilar la limpieza de las campañas y elecciones.

Además, el proceso de desarrollo político estuvo apuntalado por la creación de otras instituciones autónomas. En 1992 se creó al Comisión Nacional de Derechos Humanos y, en 1999, se le otorgó la auntonomía política y presupuestal. Su misión central es vigilar que el Estado no viole los derechos humanos y que se respeten sobre las “razones de Estado”.

También en 1999, por medio de una reforma constitucional, se transformó la antigua y oscura contaduría mayor de hacienda del Congreso en la Auditoría Superior de la Federación. Desde entonces, esta entidad ha revisado el ejercicio presupuestal de la administración pública y año con año nos muestra las fallas, excesos y abusos del gasto público.

Posteriormente, en 2003 se creó el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información que promovió un mayor control y rendición de cuentas de los gobiernos.

Todas estas instituciones han promovido nuevas libertades y derechos ciudadanos y promueven en bienestar general. Sin embargo, actualmente todas ellas están amenazadas por un proceso reversivo.

La desdemocratización de México

Actualmente todas estas instituciones garantes de una mayor democracia han sido intervenidas, debilitadas y acotadas. El presidente ha tratado de imponer fiscales y magistrados “a modo”. El IFE (hoy INE) fue castigado por el Congreso por imponer multas a los partidos. En Sonora, sabemos que la comisión de derechos humanos no toca al Estado. Los institutos de transparencia han resultado poco efectivos. Y la Auditoría Superior no tiene facultades para sancionar. Para colmo nadie cree en el Sistema Anticorrupción y no se ha terminado de instalar. La última prueba es la destitución del fiscal de la Fepade.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.