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La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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Balance 2017 (primera parte)

Alvaro Bracamonte Sierra*

El calendario electoral del año que está por terminar se considera como prólogo del 2018. En muchos sentidos lo es, por eso vale la pena hacer un breve recuento de los principales acontecimientos registrados. Dos sucesos marcaron el tono agitado que distinguió al 2017: Por una parte el triunfo y toma de posesión del presidente Trump, que anidó un ambiente sombrío en casi todo el territorio nacional; su diatriba antimexicana, la idea de construir un muro en la franja fronteriza y cancelar el TLC mantuvieron en vilo por varios meses la agenda pública nacional.

Por otra parte, esta desazón, derivada de los desplantes trumpistas, creció con el tristemente célebre gasolinazo que movilizó a la ciudadanía en contra de tan desatinada medida. Quien pagó los platos rotos fue el presidente Peña Nieto que, como sabemos, se atrevió a invitar al todavía candidato a visitar Los Pinos en el momento más inoportuno de la contienda electoral estadounidense. De traición a la patria no bajaban al mexiquense, que vivía así los días más penosos de la historia nacional reciente.

El aumento de la gasolina terminó por sepultar las pocas esperanzas del grupo gobernante de mejorar la imagen de EPN. Para finales de enero del año en curso, la aceptación presidencial rondaba apenas los 12 puntos; ningún mandatario había registrado tal grado de desaprobación. Con ese telón de fondo se celebrarían elecciones locales en cuatro entidades: Veracruz, Nayarit, Coahuila y, la joya de la corona, el Estado de México. Nadie en su sano juicio vaticinaba algo bueno para el tricolor, tomando en cuenta el clima tan adverso que enfrentaba. Los momios y encuestas documentaban ese negro panorama.

Pese a todo, los resultados finales no fueron tan malos para el PRI: Ganó el Estado de México y Coahuila y perdió en Nayarit y Veracruz: dos de cuatro. En las dos primeras, el triunfo se obtuvo gracias a una operación señalada por los adversarios como fraudulenta. De hecho, en Coahuila, apenas hace unos cuantos días, el tribunal electoral otorgó el triunfo al candidato priista cuya victoria había sido impugnada por el resto de los candidatos. En el caso del Estado de México,, ganaron, en un proceso que dejó mucho qué desear en materia de equidad y transparencia. Para los peñistas ganar esa entidad era un asunto de vida o muerte.

Perder implicaba olvidarse del 2018. Cierto que ganar no les garantizaba nada, pero les dejaba la posibilidad de competir. La victoria, “haiga sido como haiga sido”, implicó el involucramiento de todo el aparato gobernante: la burocracia mexiquense liderada por Eruviel Ávila complementó la operación, fraguada desde Los Pinos, destinada a asegurar el triunfo de Alfredo del Mazo, perteneciente al grupo Atlacomulco, del cual también es miembro Peña Nieto.

El PRI ganó con apuros, aunque perdió alrededor de un millón de votos respecto a la elección estatal anterior. La participación de casi todo el gabinete federal caracterizó el desnivelado terreno en que se libró el proceso: becas, sacos de cemento, láminas, créditos, monederos, consultas médicas, etcétera, etcétera, poblaron la pequeña geografía de ese territorio densamente poblado. La libró el PRI, pero dicha victoria ha sido calificada por especialistas como pírrica debido a que el exinvencible jugó en el límite, ese donde lo legal y lo ilegal se confunden terriblemente.

La manera en que se forjó deja una pedagogía que puede ser útil para el 2018. El PRI y sus aliados harán hasta lo imposible por ganar. El laboratorio de todo lo que se puede hacer sin violar las reglas fue el mexiquense. Así que nadie se deberá llamar a engaño si el 2018 se dirime en medio de una tenue línea roja donde lo moral e inmoral apenas se distingan.

El 2017 será recordado como el anticipo de lo que fue el 2018. No pudiera ser de otra manera. En la próxima colaboración analizaremos el balance económico arrojado por el 2017.

Por lo pronto, le deseo que disfrute de una Feliz Navidad.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.