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Cambio de régimen

Nicolás Pineda*

Los precandidatos están comenzando a ofrecer un cambio de régimen. Al proponer eliminar o combatir a la corrupción, los candidatos proponen de hecho un cambio de régimen político. Resulta entonces interesante discutir qué es esto y cómo pudiera darse.

Antecedentes de cambios de régimen

Un cambio de régimen político significa un cambio de las reglas informales de acceso al poder y de la manera como se integran los gobiernos. Es más que un simple cambio de gobierno en el que cambian las personas. Significa un cambio en las reglas del juego político.

En el entorno internacional, los países del cono sur cambiaron de régimen cuando pasaron de las dictaduras militares a gobiernos civiles con elecciones libres. Sudáfrica cambió de régimen cuando permitió el acceso de los no blancos al poder.

México cambió de régimen cuando cayó la dictadura de Porfirio Díaz y Madero instauró un nuevo gobierno con elecciones libres. Elías Calles cambió el régimen cuando creó el Partido Nacional Revolucionario (antecedente del PRI) e internalizó la lucha política dentro de este partido, pero exclusivo para ex revolucionarios (no incluía ni a católicos ni a conservadores).

Entre 1989 y 1997 se dio el cambio de un régimen que tenía la regla de que solo el PRI tenía acceso a los puestos de poder, y abrió el poder a otros partidos. Lo que resultó fue una “partidocracia”; se pasó de un régimen de privilegio para el PRI a otro de privilegios para los partidos, pero no para los ciudadanos.

Como puede verse, el cambio de régimen requiere algo más que rotación de personas o de reformas legales; requiere que los beneficiarios del régimen anterior acepten o sean forzados a aceptar nuevas reglas del acceso al poder. El cambio de régimen requiere la combinación de una dosis de coerción o uso de la fuerza del Estado para disciplinar a las élites con una toma colectiva de conciencia de que es mejor para todos hacer las cosas de una nueva manera.

Perspectiva actual de cambio de régimen

Las condiciones están dadas para que se dé un cambio de régimen. Existe amplia conciencia de que el régimen de corrupción y privilegios para los partidos es insostenible. Hay una fuerte demanda de que se ponga fin a la impunidad con que los partidos y los gobernantes desvían dinero para fines electorales y para su beneficio personal. La corrupción o desvío de fondos públicos y la impunidad se han vuelto inherentes al actual régimen partidocrático.

Para cambiar de régimen no es suficiente con cambiar las leyes y crear instituciones que combatan la corrupción. Éstas ya existen, pero no tienen poder suficiente para castigar a los poderosos. Como no pueden castigar a peces gordos, castigarán a charalitos. Hacen como que hacen pero en realidad continúa el régimen de partidocracia corrupta y adicta a los fondos públicos.

¿Quién podrá cambiar el actual régimen político? López Obrador y Ricardo Anaya son los precandidatos que, con diferentes matices y estrategias, plantean cambio de régimen. Tendremos que continuar revisando sus espolones para ver si es cierto que lo harían o si los dejarán hacerlo. Los obstáculos son grandes. Por un lado, el cambio de régimen implica un enfrentamiento con gente muy poderosa que va a tratar de impedirlo a toda costa. Por otro lado, como no se pueden inventar nuevos cuadros de gobierno, a medida que un candidato se acerca a obtener el poder, en la misma medida se le van subiendo una serie de individuos acostumbrados a vivir cerca del poder, que le ofrecen sus servicios y que, si no asumen las nuevas reglas, pueden sabotear el cambio para continuar en lo mismo. El problema es ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.