» Novedades Editoriales

  • congre2-683 Historia panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 2000-2016 »

    Volumen II Ignacio Almada Bay Víctor S. Peña

  • congre1-683 Historia panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 1825-2000 »

    Volumen I Ignacio Almada Bay José Marcos Medina Bustos

FOTO DE LA SEMANA: “Directo a la cámara”

La imagen fue capturada por Alejandro Navarro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

fuera-694

Mienten mucho, no les creo nada

María Jesús Zupo Jiménez*

Poco o nada sabe la ciudadanía de lo que hace el gobierno, nos imaginamos que hace mucho, pero tampoco sabemos si es cierto  lo que creemos que hace. La rendición de cuentas y la transparencia sin duda serían los mejores mecanismos para conocer el quehacer gubernamental,  pero desafortunadamente aún no existe la voluntad política para que ello ocurra de manera cabal.

Los principales informantes de lo que sucede en la esfera pública son los medios masivos de comunicación (televisión, radio, prensa escrita, internet). A través de ellos nos enteramos de lo que hace y deja de hacer el gobierno; a partir de lo que vemos y oímos nos formamos un criterio y tomamos posturas que luego traducimos en acciones concretas. Reproducimos lo escuchado, nos quejamos o nos ufanamos, vamos a las urnas o nos manifestamos. El también llamado cuarto poder sensibiliza y deshumaniza, incomoda y entretiene, informa y mal informa, todo relacionado directamente con nuestros hábitos, gustos y posibilidades.

La denominada en algún tiempo “caja idiota” es, sin duda, el medio que concentra los mayores niveles de audiencia en nuestro país, pues alrededor del noventa y cinco por ciento de los hogares cuenta con una de ellas; de éstos, el sesenta y dos por ciento tiene acceso solamente a programación de televisión abierta.

De acuerdo con la información de la empresa Nielsen-IBOPE, la prensa escrita es consultada por un veintinueve por ciento de la población, contabilizando un periodo de tres meses. Conforme a datos del INVEGI, el acceso a internet es limitado, pues sólo cuarenta de cada cien personas en el país son usuarias, y la industria radiofónica reporta niveles de audiencia del sesenta y dos por ciento a nivel nacional. La empresa de investigación de publicidad citada anteriormente destaca que de cada cien televisores encendidos, cuarenta y tres sintonizan canales de la empresa de Azcárraga.

Los medios materializan en mensajes las posiciones de la realidad política y social el país y son los voceros de una cultura mediática que privilegia la trasmisión de ciertas parcelas de lo que sucede, matizando la información de acuerdo a las necesidades de la publicidad y la rentabilidad económica.  Lo que se proyecta sobre la vida política del país se dibuja a partir de compromisos y negociaciones con partidos políticos, grupos de gran poder y el Estado.

La mayoría pensamos que la realidad social se forma de acuerdo a lo que escuchamos y leemos en los medios, y nuestro criterio se desarrolla en mayor medida cuanto más información y versiones tengamos de los hechos. Es desafortunado que en nuestro país el monopolio de la información lo ejerzan quienes no nos estén ofreciendo mensajes reales y de crítica constructiva, sino que sean influidos mayormente por el impulso del mercado.

A lo anterior se suma que las normas sobre telecomunicaciones se filtran por estos mismos intereses y la exclusión económica en que vive una importante proporción de la población impide el acceso a otras posibilidades televisivas o de prensa escrita o de las oportunidades que representa el internet.

Los medios de comunicación deberían ser un instrumento al servicio de la sociedad y no del aparato empresarial y del Estado. Esto no necesariamente perjudicaría sus dividendos por publicidad; pueden ser importantes mecanismos para el fortalecimiento de una ciudadanía informada y una democracia participativa.

Ante un escenario local y nacional convulsionado por conflictos políticos que tienen repercusiones directas en la vida cotidiana, no nos benefician aquellos que pretenden ideologizar antes que informar. Sin duda, una ciudadanía crítica e informada requiere que tengamos información veraz e imparcial de lo que acontece, antes que quedarnos con la idea de que los medios mienten, que no debemos creerles nada.

*Egresada del programa de maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.