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FOTO DE LA SEMANA: “Directo a la cámara”

La imagen fue capturada por Alejandro Navarro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Trump y la elección de 2018

Nicolás Pineda*

Un elemento del análisis de las elecciones presidenciales de México en 2018 es el papel que jugarán los Estados Unidos y en especial su presidente Donald Trump. El año 2017, como primer año de gobierno de Trump, ya nos dejó una clara muestra de su estilo y de sus alcances. Trump no es un demócrata sino todo lo contrario: es un autócrata. No da muestras de apego a los principios democráticos,  al contrario, busca gobernar sin contrapesos, con sus familiares y gente que le es leal personalmente; no acepta la crítica sino que impone su “verdad” como un acto de poder. En las Naciones Unidas Trump declaró que su prioridad sería la soberanía de los países y no la defensa de la democracia y de los derechos humanos. El secretario de Estado, Rex Tillerson, ha considerado incluso quitar la promoción de la democracia como parte de su misión. Su admiración por Rusia y su poco apego a las democracias europeas es una muestra más de esta línea de gobierno. ¿Cómo influirá todo esto en las elecciones mexicanas del 2018.

EU y la transición democrática de México

Está claro que los Estados Unidos jugaron un papel de influencia y presión en la democratización de México. Ya casi nadie recuerda, por ejemplo, que en 1982, Casimiro Navarro, cuando no le querían reconocer los resultados electorales como candidato panista a la alcaldía de Hermosillo, se refugió en el consulado estadounidense.

Por esos mismos años, el embajador estadounidense John Gavin criticó duramente la falta de democracia en México e impulsó la democratización del País. No es gratuito que sean los estados y los municipios fronterizos del norte de México, con mayor influencia de los EU, los que más fácilmente transitaron a la alternancia política.

No es gratuito tampoco que las reformas electorales que permitieron la transición democrática de México coincidieran con los primeros años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte a mediados de los años noventa. Durante mucho tiempo se pensó incluso que el tratado podría avanzar hacia una mayor integración para incluir la migración, el empleo y el régimen político democrático.

Todavía en agosto de 2016, durante los últimos años de la presidencia de Obama, la embajadora de los EU en México, Roberta Jacobson, aseguró que “la corrupción continúa siendo un lastre que socava el progreso de cualquier sociedad”, y en México, apuntó, hay consenso de que debe acabarse con esa práctica.

El efecto Trump en el 2018

Pero ahora todo se ha descompuesto en los Estados Unidos. El país que antes se consideraba adalid de la democracia en el mundo, ya no lo es. Ahora la prioridad del gobierno de Trump es “América primero”, lo cual puede leerse como que ya no es el policía del mundo y que los demás países se rasquen con sus propias uñas.

Con respecto a México, la actitud de menosprecio ha sido muy clara con su insistencia en el muro fronterizo pagado por México y en dar por terminado el TLCAN.

Las preguntas son: ¿cómo va a influir esto en las elecciones de México? ¿A qué candidato o partido va a beneficiar esta la política estadounidense?

Mi hipótesis es que, por afinidad de comportamientos, la política exterior de Trump beneficia a José A. Mead, al PRI y a la restauración del régimen autoritario en México. Ambos, Trump y el PRI, tienen muchos puntos en común; son afectos a los gobiernos personalistas y populistas, son enemigos de los contrapesos, son reacios a la crítica y a la prensa libre e independiente. Lo más seguro, entonces, es que se entiendan bien y que el PRI aproveche la ausencia de presión de los EEUU para hacer lo que siempre hizo: ganar a como dé lugar. ¿Lo podrán hacer a pesar del rechazo generalizado al PRI  y a la corrupción? ¿Qué piensa usted?

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.