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FOTO DE LA SEMANA: “Una tarde en la playa”

La imagen fue capturada por Alejandro Navarro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Todo puede pasar

Alvaro Bracamonte Sierra*

Para REBS en su cumpleaños.

Se dice que en los regímenes donde impera la democracia los triunfos pasados no son acumulables. Cada elección empieza de cero y para asegurar el voto ciudadano es necesario ganarse de nuevo la confianza del elector. Por supuesto que los espacios obtenidos en elecciones anteriores proporcionan algunas ventajas, pero eso garantiza la victoria. Casos que sirven como ejemplo abundan tanto a nivel mundial como nacional y regional. La incertidumbre es una característica de las democracias, aunque esta afirmación no es necesariamente válida en todos los países en los que impera ese sistema.

Con frecuencia un partido en el poder enfrenta mayores dificultades para ratificar los espacios ganados. Este escenario se experimentó en Sonora en el proceso electoral del 2015 cuando prácticamente todos los retadores ganaron. CPA, por ejemplo, le ganó al candidato del PAN, partido que buscaba mantener el poder ganado por Padrés en el 2009. En los municipios el voto por la oposición se generalizó a tal grado que, salvo algunas excepciones, prácticamente todos los partidos en el poder perdieron.

La alternancia, o bien el voto de castigo, se extendió en varias entidades luego de los comicios de 2015. Desde entonces, en casi todos los estados donde se han celebrado elecciones se ha cambiado de partido, con excepción de Coahuila y el Estado de México, mismos que merecen un análisis especial a fin de descifrar las razones que explican la vigencia de un partido o bien la ausencia de alternancia.

En resumen, puede decirse que ningún partido, así sea muy dominante, tiene asegurado el triunfo. Esta conclusión adquiere mayor contundencia en localidades que registran la presencia de partidos emergentes o de candidatos independientes que hoy por hoy están alterando la composición electoral. Creo que es el caso de Sonora, entidad que parece vivir una transformación en la representatividad política. Consideremos esta afirmación una hipótesis a probar en el actual proceso electoral.

Los espacios que antiguamente llenaba el panismo han sido cubiertos poco a poco por otros partidos. Uno de ellos es Movimiento Ciudadano, que afianza paulatinamente su posicionamiento estatal. La participación que tuvo en el 2015 dejó constancia de un potencial interesante. Sus diputados, regidores y dirigentes han hecho un papel digno, lo que les asegura una votación importante en este 2018.

Otro partido que también exhibe un músculo electoral sorprendente, tomando en cuenta que hace un par de años no existía, es Morena. Si hacemos caso a los sondeos que de vez en cuando publican los medios, sobre todo electrónicos, el partido fundado por AMLO le está compitiendo al PRI y al PAN el primer lugar en las preferencias del votante sonorense. Un reflejo de su fuerza es el reclutamiento de figuras públicas reconocidas, lance que pudiera imprimirle un mayor crecimiento electoral. Es el caso de la periodista Lily Téllez quien, todo indica, encabezará la fórmula que ese partido ofrecerá en la disputa por el Senado. Seguramente la afamada periodista aceptó involucrarse en la contienda, que será durísima, después de calcular que había buenas probabilidades de ganar.

Es decir, es posible que en esta ocasión se quiebre el bipartidismo que desde épocas remotas distingue la lucha electoral en Sonora. Tres partidos y sus correspondientes coaliciones librarán una lucha parejera por la joya de la corona que depara el proceso local: la representación de la entidad en la Cámara Alta. El mapa electoral cambiaría también a consecuencia de las dificultades que tienen los partidos para procesar las candidaturas a los distintos puestos de elección. La unidad partidaria es en la actualidad una prenda sumamente escurridiza.

En ese contexto no es descabellado pensar que estamos siendo testigos de cambios sustantivos en la representatividad política sonorense. Esperemos que esta nueva pluralidad, de cristalizarse, sea para bien.

Un año y contando.

Esta semana se cumple un año de que Trump irrumpió en la Casa Blanca. Ojalá que la pesadilla pase rápido, antes de que sea demasiado tarde.

*Doctor en economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.