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La enfermedad coronaria en mujeres

 Lucero Aída Juárez Herrera y Cairo*

 

La enfermedad coronaria (EC) (infarto agudo al miocardio y angina de pecho), en México y Sonora tiene una alta incidencia y representa la primera causa de muerte de mujeres y hombres. Las investigaciones iniciales sobre la enfermedad se hicieron en varones, pues se partió de que eran quienes más la padecían, sin embargo, después se observó que también las mujeres la padecen y tienen más probabilidades de morir por esta causa en comparación con ellos.

En medicina, las diferencias se han explicado con base en procesos fisiopatológicos, ciclos de vida (menopausia para las mujeres) y cambios en los estilos de vida; sin embargo, estudiar la  EC como construcción sociocultural se hace indispensable, como todo problema de salud. Esta mirada permite identificar que hay desigualdades de género en los modos en que se percibe la enfermedad, las maneras en que se vive con ella y en las formas de atenderla en los servicios de salud.

Actualmente, en El Colegio de Sonora se estudia la enfermedad coronaria con un abordaje sociocultural y con perspectiva de género. La investigación, pionera en la región, genera conocimiento sobre la información, percepción y comprensión que tienen mujeres residentes de Hermosillo acerca de ésta y también recaba información del personal médico que las atiende.

Los datos muestran que un porcentaje considerable de mujeres no tiene información sobre la EC, que el desconocimiento es más frecuente en mujeres jóvenes y de clases sociales desprotegidas, y que dicho desconocimiento persiste aun después de enfermar del corazón. El personal de salud señala que las diferencias son principalmente biológicas y califican de “atípica” la enfermedad en mujeres, ya que los síntomas no se expresan igual que en los hombres.

Desde esta apreciación se invisibilizan las maneras específicas en que las mujeres viven la enfermedad y se les califica de malestares “inespecíficos”. Se ha documentado, sobre todo en otros países (EEUU, Argentina, España) que las mujeres llegan tarde a buscar atención, situación que agrava dicha enfermedad y que se mantiene por prácticas tanto de las propias mujeres, como de prestadores de salud.

Ellas habían experimentado la enfermedad de múltiples maneras, como cansancio, falta de aire, dolor de pecho, de uñas, sensación de agobio; también la relacionaban con actividades domésticas de su vida cotidiana. La falta de identificación de esos malestares como cardíacos y la descalificación de los mismos al atribuirlos a nervios o ansiedad, las desautoriza para reconocer sus propios padecimientos como un asunto serio. Esta descalificación también se vive con la pareja, que reitera que los malestares de la mujer son cuestión de “nervios” o por la menopausia. Por su parte, en los servicios médicos, es práctica frecuente enviar a las mujeres a casa, con diagnósticos relacionados más con su estado emocional.

Las enfermedades del corazón, con su potencial de cronicidad, secuelas y muerte, cambian drásticamente la vida de las mujeres, ya que les genera un sentimiento de haber fallado, y además la debilidad que provoca la enfermedad les disminuye la enegía para desempeñar sus múltiples roles de género.

La investigación muestra que hay retrasos en dar a conocer información específica sobre la EC de mujeres; que existe demora en la búsqueda de atención médica y la atención y diagnóstico oportuno en los servicios, así como el subregistro de la EC de mujeres. En tanto estos problemas no se atiendan, la mortalidad femenina por EC seguirá aumentando, así como la necesidad de mayores recursos en el sector salud para su atención.

*Médica-pediatra-neonatóloga. Candidata a Doctora en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora. Integrante del equipo de investigación en Salud Pública de la Universidad de Alicante, España.