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“Revueltas es más que eso, y el autor nos lo recuerda”: Peña

Presentación de libro José Revueltas, un rebelde melancólico. Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación de Arturo Anguiano. Pensamiento Crítico Editorial. 2017.

Febrero 6, 2018. Auditorio de El Colegio de Sonora

 

Angélica López Gándara, escritora y periodista nacida en Durango, apuntó hace un par de años que: “El de 1914 fue el año en que comenzó la Primera Guerra Mundial y el mismo que dio a luz a grandes escritores. En México fueron cuatro: Octavio Paz, poeta y ensayista (Ciudad de México, 1914-1998. Premio Nobel de Literatura, 1990); Efraín Huerta, poeta (Silao, Guanajuato, 1914-Ciudad de México, 1982); María del Carmen Millán, narradora (Teziutlán, Puebla, 1914-Ciudad de México, 1982. Primera mujer que se integró como miembro de número a la Academia Mexicana de la Lengua) y José Revueltas (Durango, 1914-Ciudad de México, 1976)[1].

Sobre este último, nuestra atención en la velada que nos convoca.

Antes de avanzar, sin embargo, considero importante señalar que el libro no podrá entenderse, por supuesto, desligado de su autor.

Arturo Anguiano es Profesor-investigador de la Universidad Metropolitana desde 1976. Politólogo de la UNAM con estudios de posgrado en la Universidad de París donde realizó su doctorado en Ciencias Sociales. Prolífico autor sobre la izquierda mexicana, sus movimientos y protagonistas. Participante del movimiento marxista en México en la década de los años sesenta, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores (1976) del que fue dirigente hasta 1988. Estos datos biográficos apretados ya nos van adelantando un producto que conoce desde lo teórico y la práctica aquellos acordes que inquietaron en vida a José Revueltas.

El que se presenta es un libro que nace con marca rebelde: desde el prólogo, el autor enuncia que la intención fue recordar a ese rebelde que observó y escribió sobre lo más turbulento del siglo XX en México y servir a manera de contrapeso a (cito) “los homenajes oficiales y oficiosos por el centenario de su nacimiento que más que honrar su vida quisieron refrendar su muerte” (cierro cita, página 23).

Es un texto que da cuenta, siguiendo la línea marcada por Phillipe Cheron, su yerno y editor, de las dos grandes pasiones de Revueltas: la literatura y la política.

Es un libro que ve la luz después de su proceso editorial en octubre de 2017. Permite hacer un recorrido ágil por sus 326 páginas, contando anexos, estructurándose en tres partes importantes (sin contar el prólogo escrito por el mismo autor y la bibliografía):

Primera parte, “Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación”, con diez epígrafes que dan cuenta de manera detallada de la relación entre la vida y obra de José Revueltas.

Segunda parte, “El espartaquismo en México. Aproximación crítica”, en tres epígrafes aportando sus fundamentos teóricos y su significado histórico.

Tercera parte, “Anexo”: modesto compendio a manera de ilustraciones de algunas de las portadas de los libros, escritos y ensayos de José Revueltas.

Por el tiempo concedido para la presentación y por la importancia que se le da por el propio libro, comentaré la primera parte. Las otras dos quedan como invitación abierta al interés particular de los seguidores y hasta críticos de don José Revueltas.

Inicio destacando que la intención expresa del autor de este libro fue la de “estimular la relectura o lectura”de los textos de Revueltas, “en particular entre los jóvenes” (página 15).

Este reto autoimpuesto no es cosa menor. La comprensión de lo político de las nuevas generaciones se ha impregnado de algo que llamamos eufemísticamente “pragmatismo” donde pareciera que las nociones de izquierda o derecha poco significan. Por ello es importante entender los contexto, las ideas, la historia.

Los diez ensayos que se van articulando a lo largo de la primera parte destacan el carácter inconforme de una persona que vertebró la explicación de lo que le rodeaba a partir de los postulados que ahora denominamos de izquierda, en una época en la que la ideología convulsionaba a partir de las decisiones estratégicas pero erráticas de Stalin.

Esta situación y sus consecuencias, si se me permite un paréntesis literario reciente (pensando en ojos más jóvenes), puede advertirse en la insuperable novela del cubano Leonardo Padura de título El hombre que amaba a los perros.

A cada página del libro ofrecido por Anguiano  va conociéndose la complicada trayectoria de un rebelde con causa y un prolífico escritor a quien le germinó su obra en las más duras circunstancias.

Los dos momentos más importantes en la vida de Revueltas (y México) se describen con precisión: el conflicto obrero/ferrocarrilero de finales de los años cincuenta del siglo pasado y el icónico movimiento estudiantil del 68.

Pero Revueltas es más que eso, y el autor nos lo recuerda.

Revueltas fue de las primeras voces críticas contra un Partido llamado Revolucionario que, paradójicamente y desde su lectura, promovía la inmovilidad social a favor de una clase burguesa que se fue creyendo la ficción de encarnar la lucha contra las injusticias de un régimen desigual. En sus textos, entonces, las primeras descripciones del ADN de nuestra clase política.

Anguiano nos recuerda que fue Revueltas quien describe cómo es que la Ley Federal del Trabajo sería un instrumento decisivo para asegurar la enajenación de la conciencia y la disciplina de los trabajadores en nuestro país.

La lista puede seguir, pero vale más que sean ustedes quienes hagan la lectura de este volumen.

Pasar la mirada por el texto de Anguiano es identificar los puntos cardinales, desde la perspectiva de José Revueltas, dentro del mapa donde el camino se extravió.

Me apropio nuevamente de las palabras de Angélica López Gándara: José Revueltas, llevaba en el apellido y en su cumpleaños (20 de noviembre) la rebeldía como destino; fue cubierto por el polvo resultado del estallido de la Revolución Mexicana y de la Primera Guerra Mundial.

Fue, en palabras de Poniatowska, “un ángel rebelde, soberbio, humilde, constantemente pecador y arrepentido” (en Un escritor en la tierra. Centenario de José Revueltas. FCE). Fue incomprendido en su tiempo y por comprenderse en éste, que es el nuestro. Aquí la importancia del texto que se presenta.

Revueltas es ese ser humano que vivió al borde del abismo, frente a la caída libre, sujeto apenas con sus ideales y la congruencia.

Su vida es la crónica de quien todo lo dio y nada, en vida, recibió a cambio. Ponernos en sus zapatos, como coloquialmente se dice, nos colocaría en la perspectiva amarga de quien ama lo imposible.

Elena Poniatowska apuntó “A José Revueltas le era más familiar la muerte que la vida, el dolor que la alegría y, sin embargo, buscó siempre el calor de los hombres, el de los más desposeídos, los obreros, los campesinos, los ignorantes, los sin amor, los fracasados, los que terminan en la cárcel” (en Un escritor en la tierra. Centenario de José Revueltas. FCE).

Por ello, al cierre de su propia existencia, nada extraña que se hable del “pesimismo ardiente” de Revueltas… expresión de Phillipe Cheron.

Expresión, por cierto, que el autor del libro que ahora se presenta, Arturo Anguiano, matiza con base en la entrevista que le hiciera Ignacio Solares a Revueltas: (abro comillas) “Revueltas no se considera pesimista, sino escéptico… lo que ve como uno de los grandes valores humanos… (pues) es la duda lo que lo mueve, lo impulsa. Hay que aprender a dudar. El pesimista no cree en nada; el escéptico duda, pero cree” (cierro comillas, página 270).

La intención del autor de este libro fue —recordemos— “estimular la relectura o lectura” de los textos de Revueltas, “en particular entre los jóvenes” (página 15).

Quedará en ellos, en los jóvenes, un sabor amargo de realidad. Recordemos a Phillipe Cheron y su advertencia que parece dirigida a este sector: “respecto a las cosas prácticas Revueltas estaba completamente desarmado” (en Un escritor en la tierra. Centenario de José Revueltas. FCE).

Pero será en todo caso, y a la larga, una auténtica degustación: pues en la vida, descubrirán, también hay valor en la congruencia y el dolor.

Termino esta intervención trayendo al hilo argumental la reflexión que comparte, al cierre de la primera parte, Arturo Anguiano. Trata de la construcción de la esperanza entendida con raíces profundas en la realidad y sus tonalidades claroscuras.

Por allá de marzo de 1971, José Revueltas le escribe una carta a su hija Andrea:

“No debemos esperar de nadie, sino de nosotros mismos: pensar, escribir, luchar, con audacia, despojados de todo fetiche, de todo dogmatismo, no importa el punto al que lleguemos”.

En diciembre, parte de la misma comunicación, Revueltas culmina:

“Vivir no es necesario, luchar es necesario”.

Muchas gracias,.


[1][1] En El Siglo de Torreón, noviembre de 2014. Disponible en http://lopezgandara.blogspot.mx/2014/11/un-siglo-revueltiano.html