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FOTO DE LA SEMANA: “Mar Adriático”

La imagen fue capturada por Tania Reyes Woodhouse.

 

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Madres, jefas de familia en Hermosillo, Sonora

Karen Yenisse Covarrubias Balderas*

Uno de los efectos de las nuevas dinámicas familiares y su diversificación se refiere a las distintas tipificaciones de los hogares en América Latina, pues han surgido nuevas configuraciones familiares como las parejas sin hijos, hogares sin núcleo, familias monoparentales, etcétera. En este contexto surgen los hogares con jefatura femenina, fenómeno con una tendencia social significativa de la que no hay marcha atrás (Acosta 1995; Arriagada 2002; Giddens 2006). Las mujeres jefas de familia son las encargadas de liderar el hogar y son el principal soporte económico de la familia y en su mayoría son mujeres con hijos.

Los principales factores que explican esta tendencia son: el aumento de los divorcios, una menor tendencia de las mujeres a unirse una vez divorciadas, separadas o cuando enviudan, o bien, la decisión de ser madres solteras; la migración es otro de los fenómenos que contribuye a que las mujeres queden a cargo de las familias cuando la pareja migra a otros países, lo cual explica que algunas mujeres asuman la jefatura del hogar durante una larga etapa de su vida (INEGI, 2010).

Las condiciones en las que viven y conviven las madres jefas de familia y las realidades que las aquejan como son: salarios menores por condiciones de género, jornadas laborales extensas, dificultades para el cuidado de los hijos en estancias infantiles, discriminación de los empleadores para contratar a las madres solteras, entre otros muchos factores, tienen implicaciones en términos de bienestar para ellas y para los demás integrantes de la familia. Los efectos visibles que trae consigo esta situación son la pobreza alimentaria y la dificultad de acceso a los servicios de salud. Otro efecto menos visible, pero no menos importante, es el deterioro paulatino de la calidad de vida de las madres jefas de familia y de sus integrantes.

En este sentido, las políticas públicas encaminadas a dar respuesta a la situación de las madres jefas de familia en México han resultado en el diseño e implementación de programas de subsidio para las mujeres. Éstos se replican a lo largo de la república mexicana con un bajo impacto respecto al mejoramiento de la condición de vida de las familias, ya que son políticas públicas encaminadas al asistencialismo (Boltvinik y Damián, 2004; Sánchez, 2007) y en algunos casos parten del supuesto existente de un modelo único y deseable de familia.

Estas investigaciones evidencian, primeramente, la necesidad de reconocer que las familias contemporáneas ya no pueden definirse y concebirse desde la perspectiva de la familia tradicional conformada por la madre, el padre y los hijos, donde la división de trabajo se encontraba claramente diferenciada por el sexo, donde las mujeres se dedicaban a los asuntos privados como los quehaceres domésticos y el cuidado de los hijos, mientras los hombres se encontraban inmersos en la esfera de lo público y fungían como proveedores económicos del hogar. Así mismo, es evidente la urgencia de la producción de conocimiento mediante diagnósticos y la evaluación de políticas aplicadas, con capacitación de funcionarios y políticos, además de planes de carácter transversal y programas innovadores (Arriagada, 2006).

 Hogares con jefatura femenina en Sonora

En México los hogares con jefatura femenina corresponden al 24.6 por ciento del total de hogares en el país. Sonora se encuentra por encima de este porcentaje, pues de los 705 668 hogares con que cuenta, 25.7 por ciento corresponde a hogares con jefatura femenina (INEGI, 2010). Para el caso de Hermosillo, del total de hogares en el estado  (705 668), el 30.84 por ciento (INEGI, 2010) de los hogares cuenta con jefatura femenina; es decir, más de seis puntos porcentuales arriba del promedio nacional y 5 por ciento más del estatal. En otras palabras, aproximadamente una tercera parte de los hogares de la capital sonorense está presidida mujeres.

Los hogares con jefatura femenina en Sonora son de 3.3 ocupantes por vivienda en promedio, a diferencia de los hogares con jefatura masculina que cuentan con 3.8 ocupantes en promedio.

*Programa de Estudios Políticos y de Gestión Pública. kcovarrubias@posgrado.colson.edu.mx