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La imagen fue capturada por Tania Reyes Woodhouse.

 

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Otro resultado del movimiento del 68 fue el redescubrimiento de José Revueltas: Edith Negrín

Presentación del libro:

Arturo Anguiano. José Revueltas, un rebelde melancólico. Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación. México: Pensamiento Crítico. 2017.

                                                                 Edith Negrín, IIFL, UNAM

Arturo Anguiano nace en la Ciudad de México en 1948; pertenece así a la llamada Generación del 68, que comprende a quienes vieron la luz entre 1936 y 1950 según los estudiosos que se ocupan de la cultura por generaciones, como Wigberto Jiménez Moreno, Luis González o Enrique Krauze. Toca a la Generación del 68 presenciar la decadencia del sistema político mexicano surgido de la revolución de 1910 y el cual reprimió movimientos cívicos y políticos –de ferrocarrileros, mineros, campesinos, médicos, maestros–. Una generación que toma su nombre del movimiento estudiantil popular de 1968, el cual protagonizó.

Muy adecuado este 2018 para evocar esta rebelión de los estudiantes de educación superior que ahora cumple medio siglo. Un sello característico de estos jóvenes estudiosos es la desilusión crítica, reitero, de nuestro sistema político mexicano. Muchos de aquellos que se reunían en las aulas discutían y se organizaban, marchaban, vociferaban y escribían contra el autoritarismo del sistema, estaban convencidos de la urgencia de la acción política. Coincidían los estudiantes de este país con los de otros en la inquietud de cambio y la búsqueda de libertad. Así, después de la represión gubernamental, unos pocos jóvenes mexicanos marcharon a la guerrilla, otros militaron, desde su rol de intelectuales, en el periodismo, en los campus universitarios, en los partidos políticos. Todos ellos sin duda, sabiéndolo o no, se beneficiaron de la apertura política y educativa que se manifestó de diversas formas en la vida social del país.

Arturo Anguiano compartió y comparte con sus coetáneos, inquietudes, como el apremio de renovar la educación, la urgencia de repensar y reescribir la historia. Fruto del movimiento estudiantil fue, en términos generales, la ampliación de los espacios democráticos en el país. Los jóvenes estudiosos produjeron importantes textos de historia y ciencias sociales. También, dentro de la academia y fuera de ella, hicieron interesantes aportaciones a la literatura en forma de crónicas, memorias, novelas, poemas.

Otro resultado del movimiento del 68 fue el redescubrimiento de José Revueltas. Revueltas, intelectual paradigmático, ejemplo de la conjunción entre teoría y praxis, había peregrinado desde la adolescencia por diversas organizaciones de la izquierda mexicana buscando profundizar, cuestionar y renovar el marxismo que le tocó vivir, integrarlo al análisis político, al activismo cotidiano, a la creación literaria. Si padeció la represión gubernamental por sus actos, yendo a prisión varias veces, también padeció la incomprensión de muchos de sus compañeros militantes, especialmente de las dirigencias partidarias. Ya en la madurez, en 1968, Revueltas se integró de manera voluntaria al movimiento estudiantil y encontró entre los jóvenes la fraternidad y democracia militante que había buscado siempre. Encarcelado, como tantas veces antes por esta participación, el escritor se convierte en el paradigma del intelectual comprometido y consecuente. Irreductible, lo calificó con tino el escritor Héctor Manjarrez, quien consideró que Revueltas era “el más vital, honesto, irreductible, contradictorio, inasimilable y revolucionario de los escritores mexicanos”. Anguiano complementa: una personalidad “intransigente, irredenta y disruptiva”.

No es extraño que un autor como José Revueltas, que había estado en permanente conflicto con algunos de sus compañeros comunistas y había sido leído siempre desde perspectivas ideológicas cercanas al dogmatismo, se revelara ante la comunidad estudiantil como un intelectual único en el ámbito cultural mexicano. No es extraño que haya encontrado sus mejores lectores en aquellos nacidos en la década del 40. José Revueltas se convirtió no sólo en un emblema político de la variadísima izquierda nacional, sino en un mito generador de diferentes expresiones artísticas. Recordemos la estupenda fotografía de Julio Pliego quien en 1970 capta a Revueltas en el marco de una puerta del penal de Lecumberri alzando la mano derecha con la “V” de la victoria, imagen que ha sido innumerables veces reproducida.

Dentro de la enorme cauda de referencias al autor, de estudios sobre su obra, e incluso de narraciones que lo recrean como personaje, surge el presente libro de Arturo Anguiano, titulado José Revueltas, un rebelde melancólico. Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación. El libro destaca como un fructífero esfuerzo de aproximarse al gran mito con algo más que admiración y respeto, con el deseo de esclarecer su complejo pensamiento revisando cada etapa de su participación política y con el objetivo, aún más ambicioso, de considerar la vigencia del pensamiento revueltiano y extraer de él herramientas teóricas y analíticas para comprender la caótica realidad nacional en el presente.

Arturo Anguiano, en la actualidad profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, tiene una trayectoria tanto de profundización en el estudio de las ciencias sociales, como de militancia en la izquierda. Tiene así mismo una producción significativa. A través de varios libros y muchos ensayos, armado con muy modernos elementos teóricos, ha abordado desde diferentes ángulos el análisis del Estado mexicano, del cardenismo, de la modernización del país y de las posibilidades de la izquierda, entre otros temas.

Anguiano recuerda los momentos en que coincidió con el escritor en determinados proyectos políticos, aunque aclara que no hubo mucho acercamiento personal.

El profesor de la UAM está consciente de lo difícil que es seguir el pensamiento del escritor a través de textos escritos en diferentes momentos y casi siempre en situaciones límite. Describe así las dificultades enfrentadas en su investigación:

“las posiciones de Revueltas requirieron ser sistematizadas y reconstruidas, pues se encuentran dispersas en muchos textos muy irregulares, no sólo en artículos y libros, sino incluso en entrevistas, memorias y correspondencia (lo mismo novelas y cuentos, que sin embargo sólo refiero). Había líneas de continuidad de su pensamiento y traté de anudarlas, de rehacer la trama, trenzarlas, entretejerlas, respetando la coherencia de sus ideas” (17)

Conforman el presente libro dos apartados. El primero y más extenso se titula “Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación”, que refiere al ensayo que José Revueltas publica en 1958 con el título México: una democracia bárbara, en el cual hablaba de las peculiares elecciones mexicanas, entonces caracterizadas por “el tapadismo”. El apartado tiene el acertado subtítulo de “Un rebelde atrapado por la contradicción” y ofrece una breve semblanza del escritor.

El apartado que se denomina “Dos momentos dos rupturas fundamentales” se centra en el análisis de las luchas ferrocarrileras de 1958-59 y la revuelta estudiantil de 1968, movimientos que no sólo afectaron al país, sino a la vida personal de José Revueltas.

En los siguientes apartados, Arturo Anguiano va recorriendo incisivamente y a través de una muy completa fundamentación histórica la trayectoria del militante Revueltas, iniciada formalmente con su entrada al Partido Comunista a los 16 años de edad. Informalmente había empezado antes e incluye su estancia en un reformatorio juvenil. La trayectoria del escritor, que Anguiano califica como “complicada” es descrita en el contexto de los cambios en los gobiernos de la Revolución mexicana, de la zigzagueante relación entre ellos y la izquierda, y de la evolución de ésta en relación con la política soviética.

Esta parte pasa por la expulsión de Revueltas del Partido Comunista en 1934, incluye la publicación de sus novelas Los muros de agua (1941), El luto humano (1943) y Los días Terrenales (1949), y relata la crisis personal del autor, causa del enjuiciamiento a que lo sometieron sus compañeros comunistas. Revisa el [seudo] arrepentimiento del militante expresado en la carta en que solicita su reingreso al Partido Comunista en 1940 y refiere su rompimiento con Lombardo Toledano. Asimismo, se introducen datos personales importantes en la existencia del escritor.

Otro capítulo revisa las ideas políticas de Revueltas, que muestran la evolución de su visión crítica sobre el régimen y la necesidad de independencia de los trabajadores. En su obra política más relevante, El ensayo sobre un proletariado sin cabeza de 1962, sintetizó estas ideas, que venía pensando desde mucho antes. Anguiano señala que en los ensayos históricos y políticos de Revueltas  se sostienen las principales líneas de fuerza de su pensamiento pese a las contradicciones. Una propuesta central de Revueltas es la caracterización de la Revolución mexicana como alienada.

Posteriormente revisa el autor de este libro las consideraciones de Revueltas, que muestran al sistema político mexicano como una dictadura encubierta y a la sociedad mexicana como estratificada.

Uno de los capítulos más fascinantes es el que revisa la revuelta de 1968, sobre la que tanto escribió el novelista. Ahí deja ver cómo el movimiento desborda las demandas estudiantiles y devela la historia real del país.

El capítulo siguiente aborda otra de las preocupaciones cruciales de Revueltas a lo largo de su militancia: el de la independencia de la clase obrera y la formación del partido.

Otro apartado aborda un problema fundamental para Revueltas y que –yo creo– debe seguirlo siendo para nosotros: el de la desestalinización y el marxismo crítico. Revisa asimismo Anguiano un tema que el escritor pensó mucho desde la salida de su última prisión en 1971: el de la libertad en relación a la conciencia crítica.

La segunda parte del libro resume su contenido en el título: “El espartaquismo en México: una aproximación crítica”. Aquí el autor explora las raíces históricas y teóricas del movimiento espartaquista en el país y pone en marcha un análisis que habrá de continuar.

Definir a Revueltas como “rebelde melancólico” como se hace en el título, me parece muy atinado, porque lleva al libro a otros ámbitos, a incursionar más allá de las categorías marxistas tradicionales, y entrar en el terreno de los sentimientos.

Como explica Anguiano en el apartado “Un rebelde atrapado por la contradicción”, en algunos casos encontramos contradicciones en los textos de Revueltas. En mi opinión esto es explicable, pues cuando el escritor escribe ensayo se aproxima a la temática desde su racionalidad de marxista que se asume como tal, mientras que cuando acude a la narración, se aproxima desde los sentimientos, dubitaciones, intuiciones y elecciones involuntarias, determinadas por el inconsciente del literato.

En mi opinión, empeñarse en encontrar en la obra completa, literaria y política del escritor duranguense una coherencia entre todos sus textos empobrecería el universo imaginativo de Revueltas. Sin duda en el pensamiento político del autor, y en su praxis, existen líneas de continuidad. Arturo Anguiano contribuye a esclarecerlas venciendo muchas dificultades analíticas; por ello considero que José Revueltas, un rebelde melancólico. Democracia bárbara, revueltas sociales y emancipación es una lectura muy recomendable.