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FOTO DE LA SEMANA: “Despedida”

La imagen fue capturada por Alejandro Navarro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La autoestima y el elogio

Valeria Figueroa*

Como parte de un programa de capacitación por parte de DIF Sonora, directoras de estancias infantiles de Sedesol imparten los talleres “Aprendiendo juntos” a padres de familia. La última sesión trató el tema de la autoestima en los niños y cómo pueden ayudar los padres a establecer esta valoración tan importante en el desarrollo de los hijos.

Existe un sinfín de definiciones de autoestima, pero la mayoría de los autores concuerdan en que la autoestima es el pilar del bienestar y la felicidad de la persona y es una actitud que se aprende en los primeros años a través de los juicios que sobre su persona y sus actos hacen los padres, profesores y demás personas que rodean a los niños. Por ello, hay que tener cuidado al juzgarlos, ya que el nivel de autoestima, esa especie de “nota” de lo que creen valer como personas, va a guiar sus pasos y a influir en sus actitudes a lo largo de su vida.

Durante el taller se habló del elogio y cómo éste transmite el mensaje de que el “ser” o el “hacer” del infante se basa en las expectativas del padre o la madre. Con base en ello, el niño se siente aceptado o rechazado. Esto indicaría que todo elogio condiciona al niño a actuar para satisfacer a los demás y no a sí mismo; por tanto, tiene que haber un balance justo entre los reproches o críticas y el elogio que se les dirigen a los niños. Si escuchan más reproches que elogios, si se da más importancia a sus fracasos que a sus éxitos, si lo culpabilizamos o lo comparamos negativamente con los demás, dañaremos gravemente su autoconfianza y será más vulnerable ante las dificultades.

Por lo que a mí respecta, considero que para compensar los mensajes negativos que a veces se nos escapan, disponemos del elogio. Éste es una poderosa herramienta educativa para que el niño aprenda a quererse a sí mismo, se considere un ser valioso y pueda convertirse en una persona segura y autosuficiente. Sin embargo, el elogio debe ser bien utilizado para alcanzar su objetivo y no sobrevalorarlo.

El niño pasará por etapas de cambio e inseguridad a lo largo de su desarrollo, en las que necesitará reforzar su autoestima. Por eso, aunque los mensajes de apoyo y aliento siempre son importantes, en las etapas críticas resultan imprescindibles. Para crearse una buena autoimagen, el niño tiene que recibir en casa información positiva de sí mismo y de lo que hace, y los padres deberán estar pendientes de cómo se adapta el niño al entorno social, cómo acepta las críticas, cómo le ven las demás personas, y actuar en consecuencia.

Por otra parte, si el niño tiene una autoestima exagerada, tendrá problemas para relacionarse: querrá ser siempre el que manda, el que destaca, no aceptará las críticas. Ante esto, los padres tienen que moderar sus halagos y enseñarle a ser consciente de los sentimientos de los demás. Y cuando dude de sí mismo y se desvalorice, mamá y papá tendrán que incrementar sus atenciones y comentarios positivos.

Otro peligro del elogio excesivo, además de la autocomplacencia, es la falta de autoexigencia: “si lo hago todo tan bien, ¿para qué voy a esforzarme?” claro, que tampoco se puede exigir más de lo que el niño puede dar, por eso la clave para que el pequeño no pierda la motivación está en que el elogio se adapte a la intención y al esfuerzo realizado y no dependa de los resultados obtenidos.

El ejemplo de los padres en relación a la autoestima es una premisa básica para transmitir esa valoración a los hijos, aunque los padres no sean perfectos. Siempre podrá empezarse por evitar los comentarios negativos que hacen sobre sí mismos. Hay que animarse con palabras y no culpabilizarse por los errores que se cometan, sino admitirlos y tratar de remediarlos.

Por último, les recomiendo consultar el video titulado Poker Chips que podrán consultar en you tube. Ahí se explica acerca de las fichas que tenemos para jugar en la vida (la autoestima), cómo las conseguimos y cómo las perdemos en el día a día.

*Egresada del programa de maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.