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La imagen fue capturada por Elsa Ivette Jiménez, en el estado de Chihuaua

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Hermosillo, pueblito inseguro

Zulema Trejo Contreras*

La inseguridad en las calles de Hermosillo ya sobrepasa el límite de lo tolerable. Los asaltos a mano armada, el robo en casas y vehículos nos ha llevado a vivir no sólo en constante temor, sino además rodeados de cuanta medida de seguridad tengamos al alcance, de tal forma que nuestras casas, oficinas y automóviles se convirtieron en prisiones en las que vivimos voluntariamente, porque es mejor estar encerrado bajo siete llaves, que correr el riesgo de una golpiza, en el mejor de los casos, o en el peor, una herida que nos cause la muerte. En la actualidad, Hermosillo dista mucho de ser el “pueblito sencillo” del Sonora querida, y no por la distancia temporal que separa a la composición de la canción de los tiempos actuales, sino debido a las circunstancias que separan el contexto de aquella ciudad del sol y la nuestra.

¿A qué se debe el índice tan alto de violencia e inseguridad? Se pueden enumerar diversos factores para responder tal cuestionamiento, pero toda respuesta tarde o temprano llega a la misma explicación: la situación económica. En un contexto donde el desempleo campea por los altos, el robo es, ni más ni menos, una forma arriesgada de buscar dinero y obtenerlo. Ciertamente pecaría de ingenua si planteara que hay en Hermosillo uno o algunos Robin Hoods o que el motivo de todo robo es satisfacer las necesidades básicas de una familia. Quizá en algunos casos así sea, o tal vez en ninguno, pero, sin duda, detrás de todos los casos hay circunstancias que nos hablan de una mala situación social.

¿Las personas que roban, lo hacen para comprar drogas? Posiblemente, pero si se han hecho adictos, ¿a qué se debe?, ¿qué historia hay detrás de los adictos que roban para comprar drogas? Seguramente algo está mal en sus vidas, puesto que si buscan la tranquilidad o la felicidad en la droga, es muy probable que no las tengan en su vida cotidiana.

Dejando a un lado el tema de la droga, ¿qué más puede llevar a una persona a robar? Es una pregunta cuya respuesta no debe ser individual sino una reflexión de la ciudadanía, que no sólo responda al cuestionamiento sino que también proponga acciones preventivas de las conductas delictivas.

La prevención de conductas delictivas es sin duda la mejor solución. El aumento de policías, patrullas, rondas policíacas por las zonas con más alto índice de violencia son paliativos ya rebasados por la situación. No importa cuántos policías haya en Hermosillo, nunca serán suficientes para cubrir cada cuadra de la ciudad, cada estacionamiento, cada plaza y por desgracia los grupos delictivos sí cubren toda la ciudad.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.