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La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera

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La militarización de la frontera: consecuencias económicas

Alvaro Bracamonte Sierra*

La firma del decreto que autoriza el envío de la Guardia Nacional a la frontera es para muchos la coronación de la errática diplomacia que Estados Unidos practica con su vecino del sur; ese ha sido el tono de Trump desde que anunció su interés por llegar a la presidencia. Lo que llama la atención es que, luego de casi año y medio al frente de la Casa Blanca, no se perciba una moderación en el discurso confrontativo que lo llevó a ganar las elecciones. Al contrario, entre más tiempo pasa, sus desplantes superan cualquier límite.

En realidad fueron las palabras vejatorias utilizadas por el magnate para justificar la militarización fronteriza las que dolieron; pegaron tan fuerte, que orillaron a Peña Nieto a leer un comunicado cuyo contenido era una especie de “ya basta” a las extralimitaciones del bárbaro presidente estadounidense. El posicionamiento peñista produjo un inesperado apoyo de los presidenciables, lo cual no es cosa menor dada la polarización que genera todo proceso electoral.

La movilización de la Guardia Nacional podría quedar como un episodio más en la tortuosa relación bilateral con Estados Unidos. Por lo menos así fue con Obama y Bush, quienes también enviaron tropas a la frontera. Me atrevo a pensar que en esta ocasión no será así dado que el anuncio tiene lugar en medio de dos situaciones especiales: los comicios mexicanos y la renegociación en marcha del Tratado de Libre Comercio. Me referiré particularmente a esto último.

Sabemos que esta negociación ha sido muy larga y complicada esencialmente por los inaceptables requerimientos de la parte norteamericana y por el torpedeo de Trump al acuerdo comercial. Al respecto, luego del comunicado de EPN, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, planteó la posibilidad de que México abandonara las negociaciones en caso de que Trump mantuviera ese trato irrespetuoso.

Puede ser que tal declaración sólo constituya un recurso retórico orientado a que Washington le baje dos o tres rayitas a la insolencia. Puede ser, pero no es descabellado anticipar que el chantaje no funcionará frente a un auténtico bulero narcisista como Trump quien, fiel a su costumbre, seguirá torpedeando cualquier asunto que suene a México. En dichas condiciones vale preguntarse cómo procederán el Gobierno mexicano y la Cancillería en caso de que sigan las arremetidas trumpianas ¿Cumplirá la amenaza planteada por el secretario Videgaray o se tragará sus palabras?

Imaginemos un escenario, aunque posible, altamente improbable: México abandona las negociaciones del TLC. Esta decisión conllevaría una profunda incertidumbre con consecuencias económicas y financieras impredecibles, es decir, de pronóstico reservado. Se trata, repito, de un escenario casi descartado pero no imposible.

Otra consecuencia de la militarización fronteriza es el abollamiento de la buena relación que el Gobierno de Sonora ha tejido con el de Arizona. Hasta ahora, el arizonense se había conducido en forma impecable, dando repetidas muestras de amistad y sensibilidad respecto a la importancia de mantener una buena relación; incluso discrepaba y rechazaba con frecuencia las posturas proteccionistas de Donald Trump. Su apoyo a la construcción de una megarregión con Sonora daba cuenta de sus buenas intenciones.

Pero ese intachable comportamiento cambió con la aceptación inmediata, acrítica y a primera vista innecesaria de la militarización fronteriza. Se puede argumentar que la tropa estacionada en la franja divisoria de los dos países nada tiene que ver con los asuntos comerciales, pero, carajo, se trataba de consolidar una relación que trascendiera lo estrictamente económico; de edificar un futuro compartido, un horizonte donde las complementariedades productivas, las naturales y fluidas relaciones familiares, las afinidades culturales y la vecindad geográfica florecieran en los dos lados de la frontera. Esta idea, todo hace suponer, quedó hecha añicos con la aceptación de la militarización fronteriza.

Segundo tiempo electoral

Avanza la segunda mitad de la contienda por la presidencia y el marcador sigue sin cambio; de hecho, hay la sensación de que la ventaja del puntero crecerá.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.