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FOTO DE LA SEMANA: Sín título

La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera

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Por qué falló la reforma de Peña Nieto

Nicolás Pineda*

¿Por qué se echó a perder este sexenio? Muchos estamos de acuerdo en que el gobierno de Peña Nieto ha sido fallido, pero pocos aciertan a explicar cuándo y por qué falló este gobierno.

El sexenio comenzó con buenos augurios, con la aprobación de una larga lista de reformas legales por una amplia coalición de partidos que conformó una mayoría legislativa. Así se aprobaron la reforma educativa, la laboral, la de telecomunicaciones y la energética, entre otras. Con ellas, México rompía añejos tabúes y se esperaba que rompiera su tope de crecimiento mediocre y alcanzara niveles de 5 o 6 por ciento, similares a los países asiáticos. Pero no fue así, el crecimiento ha sido de 2 o 3 por ciento. Tampoco ha sido un crecimiento que ayude a reducir la pobreza, sino al contrario.

En retrospectiva, la explicación es que los problemas de México ya no se resuelven con nuevas leyes. Lo que México necesita es mucho más complicado: es poner en práctica el Estado de derecho. Dicho de otra manera, lo que se requiere es que las leyes se cumplan cabalmente y se aplique de la misma manera para todos, incluídos los gobernantes y los grupos privilegiados, sin importar nivel de ingreso, poder o estatus. Sin Estado de derecho, las reformas legislativas son, en el mejor de los casos, buenas intenciones que no pueden concretarse y, en el peor de los casos, se convierten en armas selectivas para ser utilizadas políticamente.

Para que se aplique y funcione el Estado de derecho se requiere terminar con los privilegios que propician la impunidad. Existen grupos y sectores de la sociedad con poder económico y político a los que no se les aplican las leyes igual que al resto de los mexicanos. Estos grupos privilegiados incluyen partidos que desvían fondos y se benefician de los programas públicos, líderes sindicales, funcionarios públicos que hacen perdedizo el gasto y la deuda pública (como los Moreira) y grandes empresas que se benefician con concesiones monopólicas. Son hoyos por los que se cuela la impunidad. Si las reformas legales no son acompañadas por un cumplimiento ciego del régimen de ley, los cambios legislativos seguirán siendo documentos de papel sin impacto real.

Para avanzar hacia un nuevo régimen político en el que exista el Estado de derecho, hay que enfrentar muchos obstáculos. Aquí menciono solo dos:

Primero, las instituciones de justicia mexicanas no tienen capacidad para ofrecer orden y seguridad. Con ello, anulan la capacidad del Estado para cumplir las leyes y aplicar sanciones. Tres de cada cuatro víctimas del delito no lo reportan a las autoridades porque no confían en ellas. Lo más preocupante es que la justicia se imparte de manera desigual entre los diferentes grupos sociales y en las diferentes regiones del país; los que pueden pagar abogados o sobornos reciben mejor atención. Por otra parte, los segmentos vulnerables de la población enfrentan un sistema de justicia brutal que los explota y castiga la pobreza. La mitad de los presos en México han sido golpeados para que se declaren culpables o tienen que pagar sobornos a la policía y ministerios públicos.

Segundo, los medios de comunicación mexicanos son presionados para legitimar las acciones del Gobierno e inhibir la crítica que permitiría a los ciudadanos demandar el fin de la impunidad para los sectores privilegiados. Una gran parte de los ingresos de los medios proviene del Gobierno. El Gobierno de Peña Nieto ha sido de los que más ha gastado en este rubro y lo mismo hacen muchos gobiernos estatales. Los directores de medios se limitan a difundir boletines de prensa y hacen a un lado el periodismo de investigación.

Las ideas e información de esta columna están basados en el artículo de Viridiana Ríos y Duncan Wood titulado “The Missing Reform: Strenghthening the Rule of Law in Mexico”, publicado por el Wilson Center: https://www.wilsoncenter.org/publication/the-missing-reform-strengthening-the-rule-law-mexico.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.