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La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera

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La fábula del rey Midas

Luis Roberto Moreno Gonzalez*

La minería suele ser vista como una fuente de abundancia y riqueza. Motivo por el cual se impulsa constantemente para convertirla en un pilar de la economía nacional, con políticas que suelen descuidar otros sectores económicos que podrían resultar más útiles en el ámbito local.

De esta manera, las reformas a la ley agraria en la década de 1990, para permitir la venta y renta de las tierras ejidales, y la ley minera que clasificó la actividad como de utilidad pública y preferente, han vulnerado la certidumbre de los ejidatarios y pequeños productores rurales con respecto a sus tierras, quienes quedan en una desventaja significativa, tanto legal como económica, frente a los grandes inversionistas mineros.

Dicha desventaja se manifiesta en la “Guía de ocupación superficial” (Secretaría de Economía, 2014), documento donde se presentan las maneras legales en que las empresas mineras pueden acceder a las tierras ejidales o comunales: expropiación, servidumbre, renta o venta.

En este escenario donde la actividad minera es por ley una actividad de utilidad pública y preferente, cabe la necesidad de reflexionar acerca de sus beneficios y perjuicios.

La minería, por la alta tecnología con la que suele operar, requiere de pocos empleos para funcionar. Para cuantificar un poco lo anterior, a nivel estatal, según datos del Anuario Estadístico y Geográfico de Sonora (Inegi, 2017) en 2016, de 1, 361 094 personas ocupadas en el estado de Sonora, 17 073  trabajaban en la actividad minera, lo cual representa apenas el 1.2 por ciento de la población ocupada.

Sin duda, el estado no ha salido ileso de las consecuencias ambientales de la actividad, basta recordar la contaminación a la zona del río Sonora por parte de Grupo México. Cabe señalar que esta misma empresa, en un estudio realizado por la fundación Heinrich Boll, registró en 2014 un acaparamiento anual de 80 665 000 metros cúbicos de agua. Si tomamos en cuenta que la Organización Mundial de la Salud calcula que un ser humano necesita aproximadamente 2 737 metros cúbicos de agua al año para cubrir sus necesidades, y hacemos la división, el resultado arroja que una sola empresa tiene derecho sobre el agua de alrededor de 3 millones de personas en un estado donde la población a 2015 era de 2 850 000 habitantes.

¿Qué es lo que estamos poniendo en riesgo al darle prioridad a la minería? Con la facilidad de ocupación territorial que tiene y el deterioro de recursos que provoca, sin duda ponemos en riesgo los bienes fundamentales que nos proveen de la vida como el agua y el alimento. Ahora, más que nunca, hay que recordar la fábula del rey Midas, quien sufrió de hambre por convertir todo lo que tocaba en oro.

*Asistente de investigación en El Colegio de Sonora.