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FOTO DE LA SEMANA: “Piñas van, piñas vienen”

La imagen fue capturada por Ramón Angel Romero Valdés

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La resistencia a las incursiones apaches no incluía a todos los afectados

“El arribo a Sonora del Estado-nación terminó con las incursiones apaches, desmovilizó la Guardia Nacional, y la cohesión de los pueblos se erosionó por la incorporación de connacionales y extranjeros y el impacto de las grandes inversiones estadounidenses en la minería y el ferrocarril”, enfatizan en su artículo titulado Medidas ofensivas y defensivas de los vecinos de Sonora en respuesta a las incursiones Apaches, 1854-1890. El Despliegue de una autodefensa limitada, que publicó la revista Historia mexicana.

El doctor Ignacio Almada Bay y los maestros Amparo Angélica Reyes Gutiérrez y David Francisco Contreras Tánori, mencionan que estas actividades abrieron oportunidades de empleo y de migración, y ante la ausencia de un enemigo externo común, dieron lugar al asedio de la autonomía municipal y de las tierras en manos de nativos.

Los integrantes de El Colegio de Sonora explican que el espacio que hoy ocupa Sonora, de 1831 a 1890, fue escenario de violencia intermitente entre nómadas de lengua atapascana (apaches) y los vecinos de los asentamientos (mestizos, indios y blancos).

“El conflicto intermitente entre apaches y vecinos de Sonora, se intensificó a partir de la pérdida de la Mesilla en 1854, al permitir a los apaches tener un refugio seguro y próximo y regresar con lo depredado en Sonora a sus campamentos en el territorio norteamericano de Arizona”, mencionan.

Lo anterior se dio porque  no contaron con el apoyo del ejército nacional ni  se atrevieron  a ejercer represalias contra los campamentos estacionales apaches  ubicados en otro país; describen, cómo los vecinos desarrollaron una serie de medidas ofensivas y defensivas, ejecutadas por miembros de la Guardia Nacional, integrada por vecinos de los asentamientos afectados.

Añaden que las autoridades militares de ópatas y pápagos fueron incorporadas a la Guardia Nacional y participaron en la autodefensa limitada para resistir las incursiones de apaches, a cambio de prerrogativas y apoyos, como el respaldo a los pápagos en sus conflictos territoriales con los seris.

“El carácter del conflicto de violencia intermitente remite a una guerra fronteriza de carácter étnico, desplegada en ciclos de hostilidades mediante espirales de represalias, que no distingue entre la población no combatiente y la combatiente, que toma mujeres, niñas y niños como cautivos y botín”, precisan.

Concluyen que la existencia de desertores y de negativas a prestar auxilios, descarta una sociedad de vecinos sin fisuras, y hace patente cómo la resistencia a las incursiones apaches no era compartida de manera homogénea.

Este texto puede consultarse en: http://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/3182/2587