.::Portales::.

» Convocatorias

  • docus-697 Curso de actualización Pensamiento Social Latinoamericano »

    El Colegio de Sonora a través de la Coordinación de Posgrado Convoca al curso de actualización Pensamiento Social Latinoamericano Impartido por el Dr. Francisco Zapata [...]

  • maestriaagua-700 Convocatoria ingreso Maestría Gestión Integral del Agua »

    Desde el 19 de enero se abrió la convocatoria de ingreso para la segunda promoción 2018 -2020 de la Maestría en Gestión Integral del Agua. [...]

» Novedades Editoriales

  • sonora-711 Sonora. Problemas de ayer y hoy, desafíos y soluciones »
  • memoria-711 Memoria del 35 aniversario de El Colegio de Sonora »

FOTO DE LA SEMANA: Cactus muerto en el Pinacate

La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera Murrieta

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

fuera-711

Las políticas de desarrollo para las familias en México

 

Dulce Esquer Vizcarra*

La familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad junto con el derecho a la protección del Estado, pues constituye el grupo social elemental en el que la mayoría de la población se organiza para satisfacer las necesidades más esenciales como son: comer, dormir,  etcétera. Además, constituye el ámbito en el cual los individuos nacen y se desarrollan, así como el contexto donde se construye su identidad por medio de la transmisión y actualización de los patrones de socialización.

En México, nuestra Constitución Política establece en su artículo 4 el derecho que tiene toda persona a la protección de la salud y a disfrutar de una vivienda digna y decorosa. Así mismo, establece el deber de los padres a preservar el derecho de los menores a la satisfacción de sus necesidades y a la salud física y mental. Sin embargo, en la realidad del día a día resulta contrastante la falta de políticas públicas que garanticen la vida digna de estas personas en su conjunto o individualmente.

La familia en México representa la institución con mayor demanda de obligaciones al considerarse como el núcleo de formación primaria; y sin embargo, de acuerdo al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) las niñas, niños y adolescentes se ven afectados de manera desproporcionada en su formación por la pobreza y la privación de sus derechos básicos en nuestro país.

La violencia, drogadicción, el bullying (maltrato), entre otros comportamientos que ponen en peligro la vida, seguridad e integridad de las personas, se atribuyen con gran facilidad a las fallas en la formación nuclear de las personas. Pero es aquí donde cabe cuestionarnos sobre las garantías que permiten la existencia y evolución de las familias en nuestro país.

En México, Unicef estima que de cada 100 niños que ingresan a la primaria, 57 no logran permanecer en el sistema educativo. Estamos hablando de que 4.1 millones de niñas, niños y adolescentes en edad de cursar preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, están fuera de la escuela. A esto se suma que poco más de 640 000 están en riesgo de abandonar las aulas por distintas deficiencias en las políticas públicas de desarrollo.

Por otro lado, en el área laboral no tenemos un panorama alentador. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL),  de cada diez mexicanos, solo dos no son pobres y no están en la línea de la vulnerabilidad. Significa que 80 por ciento de la población mexicana vive (o sobrevive) en la línea de pobreza y la vulnerabilidad.

México reporta también, una “situación complicada y preocupante” en materia laboral, pues los salarios cayeron significativamente de 2007 a 2015 y la tasa de empleo no ha recuperado los niveles que reportó antes de la crisis de 2008, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

En materia de equidad de género, persisten las brechas en la distribución de empleo doméstico y de cuidado no remunerado, en la calidad del empleo, el ingreso, la condición de pobreza y en la formación laboral y la educación media, en perjuicio para las mujeres.

Y entonces, si no hay políticas públicas que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de todo individuo como dicta la ley, y el país está sumergido en la pobreza, ¿cómo podemos exigir la asertividad en la “buena educación” de las y los mexicanos?

La realidad es que la familia es la institución más vulnerada en nuestro país, y es a su vez la institución a la que se le exige con mayor énfasis la formación de ciudadanos ejemplares.

Reflexionemos a profundidad sobre las asignaturas pendientes que los gobiernos tienen con la ciudadanía, y acerca de los millones de mexicanos y mexicanas que viven en la línea de la pobreza sin oportunidad de disfrutar, en la cotidianidad, de lo elemental para vivir: salud, educación, alimentación, vivienda, vestido y transporte público; aun cuando tienen derecho a ello. 

*Egresada del programa de maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.