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FOTO DE LA SEMANA: “Colibríes”

La imagen fue capturada por Lupita Centeno

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Sociedades jerarquizadas

Zulema Trejo Contreras*

La vida en el ámbito de animales y humanos es una vida jerarquizada, organizada en estratos más o menos complejos que separan a los más importantes de los menos importantes. El mejor ejemplo de lo anterior lo constituyen las estrictas divisiones que hay en los panales de abejas y los hormigueros; también en las manadas de leones o monos hay jerarquías estrictas que organizan la vida de estos felinos y primates. En cuanto a grupos humanos, las sociedades jerárquicas están a la vista de todos aunque la mayor parte de las veces no reparemos en ello; la división en clases sociales es la más visible de estas jerarquías, y para nadie es desconocido que existe en nuestra moderna sociedad por lo menos desde el siglo XV. En aquel tiempo las clases que poseían mayor riqueza estaban en el nivel más alto, el de la nobleza. Posteriormente surgió un estrato medio en el cual se ubicó a los comerciantes, médicos, abogados, maestros y, en suma, a todos los que supieran leer, escribir y sacar cuentas, conocimientos que les permitían desempeñar trabajos que les proporcionaban un sustento que no provenía del trabajo manual. La clase baja estaba compuesta, para decirlo en términos muy generales, por todos aquellos que no formaban parte de las dos anteriores.

En la actualidad subsiste la división de clases: clase alta, media y baja. Ciertamente los criterios para diferenciar unas de otras son complejos, o deberían de serlo, porque separar a la humanidad en tres grandes bloques no es tan sencillo como pudiera parecer. Si tomamos en cuenta los indicadores económicos, que son los que habitualmente se utilizan para clasificar a la sociedad de acuerdo a los ingresos que percibe, se quedan por fuera varios factores que también inciden en las clasificaciones sociales –aun cuando no son fáciles de medir–, como es la autopercepción de las personas. Si una persona se percibe a sí misma como superior a quienes la rodean, tenemos entonces que esa persona está creando por sí misma una clasificación. En esta, sin duda habrá algunas personas a quienes considerará iguales a ella, así como existirán aquellos a quienes considera inferiores. De esta forma es como se van creando los pequeños grupos al interior de grupos más grandes. El ejemplo emblemático son las escuelas, donde los niños aprenden a separarse en grupos de amigos, reproduciendo al interior de las aulas y los patios de recreo las jerarquías que viven afuera. Con ello dan continuidad a una sociedad jerárquica e injusta, las más de las veces, con quienes no pertenecen a los estratos superiores.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.