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FOTO DE LA SEMANA: Atardecer

La imagen fue capturada por Jimmy Maldonado.

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Los saldos de la elección

Javier Alejandro Lugo Sau*

 Los resultados de la elección del 1° de julio sorprendieron tanto a perdedores como a ganadores. Las encuestas de intención del voto para la elección presidencial señalaban como posible ganador a Andrés Manuel López Obrador y tanto el PREP como el conteo rápido realizado por el INE, confirmaban la tendencia a su favor al finalizar la jornada electoral.

Pero la gran sorpresa se da en las elecciones de diputados federales, senadores, así como en las elecciones locales, donde la ciudadanía optó por una vía distinta al darle la espalda a los partidos que ostentaban el poder.

En el caso particular de la elección presidencial hay dos aspectos a destacar: la participación ciudadana y el margen de victoria.

Con respecto al primero, 63.4 por ciento de los ciudadanos en lista nominal votaron. Dicha proporción es prácticamente igual a la registrada en el 2000 y 2012: 63.9 por ciento y 63.1 por ciento, respectivamente. Por lo tanto, la elección del pasado 1° de julio no fue la más copiosa de los últimos años. En sí, esa fue la elección de 1994, donde la participación alcanzó 77.2 por ciento.

El segundo aspecto es el margen de victoria, es decir, la diferencia entre el primer y segundo lugar. En 1994 el margen de victoria fue de 22.8 puntos porcentuales; en el 2000, con la primera alternancia, fue de 6.4; en 2006 la diferencia fue menor a un punto; en 2012, con la segunda alternancia, el margen fue de 6.6; mientras que para 2018, con la tercera alternancia, el margen de victoria es de 31 puntos porcentuales.

Así, en las tres alternancias la participación ciudadana fue prácticamente la misma, pero el margen de victoria en 2018 representó cinco veces el margen registrado en las alternancias de 2000 y 2012.

¿Qué nos sugieren estas cifras? Primero, que prácticamente votaron los mismos, dado que la proporción de votantes es similar en las últimas elecciones presidenciales. Segundo, si la participación es similar en las últimas elecciones, pero el margen de victoria se quintuplica, entonces estamos ante una elección donde la ciudadanía decidió darle la oportunidad a una opción distinta a las ya conocidas. Además, es válido suponer que los partidos con mayor antigüedad difícilmente lograron captar el llamado “voto duro”.

Otro hecho a destacar es que se optó por un gobierno sin contrapesos. Los resultados en la elección de diputaciones federales y senadurías así lo indican. En el caso de las diputaciones, en 25 entidades federativas la coalición MORENA-PT-PES ganó la mayoría o todos los distritos, incluido Sonora, que históricamente había sido bipartidista. En el caso de las senadurías, las fórmulas de esta misma coalición también ganaron en 25 estados.

La ciudadanía se manifestó. Los ciudadanos ya habían probado diferentes colores obteniendo los mismos resultados. Por lo tanto, votó contundentemente por una alternativa política diferente a las ya conocidas.

Un nuevo gobierno está por iniciar. Las expectativas que los ciudadanos tienen sobre el nuevo presidente son altas. Según una encuesta de Parametría, levantada entre el 28 de julio y el 2 de agosto pasado, 71 por ciento aprueba al presidente electo. Una aprobación sin precedentes, que incluso supera la proporción de la votación obtenida (53.2 por ciento). Sus antecesores tuvieron una aprobación al inicio de su gestión que oscilaba entre el 47 por ciento  y el 55 por ciento. Además, 74 por ciento considera que el gobierno que está por iniciar será mejor que el anterior. También, 7 de cada 10 piensan que el presidente electo conducirá el gobierno para beneficio de toda la gente.

Como lo señalaba al principio, tanto ganadores como perdedores se sorprendieron con los resultados. Y otro hecho relevante es que estamos viviendo una transición pacífica. En el ámbito federal no hubo conflicto post electoral.

Sirva este espacio para reconocer el trabajo del INE y del personal que ahí labora. Además, debemos agradecer a los ciudadanos que integraron las mesas de casillas, quienes son parte fundamental en cada proceso electoral.

*Egresado del Programa de Maestría. Promoción XIII – Generación 2010-2011